Chile: Cada día es más difícil ser madre

la maternidad no es sólo de las mujeres

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http://sermujerhoy.com

¿Qué tan bien – o qué tan mal está evaluado Chile como un país en el cual ser madre? En aspectos como mortalidad infantil y de la mujer  durante el parto; estamos bien, tenemos cifras de un país que se considera desarrollado. Pero en aspectos como igualdad salarial, participación política y utilización de métodos de anticoncepción seguros, no estamos muy bien.

Eso puede ser raro, ya que se podría pensar que a mayor uso de métodos anticonceptivos, menor tasa de maternidad; sin embargo, se me ocurre que un acceso a métodos anticonceptivos seguros, permite regular la maternidad y eso puede ayudarnos a ser mejores madres; teniendo los hijos que efectivamente queremos tener y en el momento que lo deseamos; no en la adolescencia cuando la escolaridad alcanzada es reducida y no teniendo más hijos de los que podemos mantener.
Esta información nos llegó gracias a Latercera.com, que publica un artículo de una especie de “Ranking de la maternidad”  de la organización “Save the children” que estudió las condiciones de salud, economía y sociedad para niños y para mujeres de 164 países.

Hace un tiempo apareció en la Revista Ya un reportaje sobre Noruega, el mejor país para la maternidad. Lo que recuerdo, era que Noruega se destacaba por su inmensa flexibilidad laboral: trabajos de medio tiempo, de algunos días sí y otros no, permisos sin goce de sueldo, excelentes seguros médicos  y un gran apoyo del gobierno.

En Chile, ser madre no es fácil. Las desigualdades están a la orden del día; en la Isapre y en los sueldos. Todo eso se justifica con un débil “es que algún día puedes convertirte en madre”. Eso está muy mal. Primero, no todas quieren serlo y segundo, no es nuestra “culpa” que la naturaleza y no a los hombres para cargar con un hijo dentro y ser la fuente alimenticia más recomendada.

Y la cosa sigue: a veces los empleadores tienen una actitud de “estarle haciendo un favor” a una mujer al contratarla; más aún si tiene hijos pequeños o si planea tenerlos. Y en esa perspectiva, pocas empresas aceptan abrirse a políticas de flexibilidad laboral o trabajo remoto.

Dicen que es complicado trabajar con muchas mujeres, y es cierto, pero ellas mejor que nadie entienden de lo complejo que resulta a veces combinar ambas actividades. Y más aún para un padre; ¿qué jefe deja que su empleador se vaya antes porque tiene un hijo enfermo?

Chile es un país en vías de desarrollo, que aparentemente está mucho mejor parado en cuanto a su economía que otros de la región, y que en teoría debería tener mejores condiciones de atención de salud – no las tiene- y de educación –no las tiene- si así fuera, no necesitaríamos destinar tanto dinero a la salud y educación privada,  y podríamos con mayor facilidad aceptar trabajos de tiempo parcial, con menores responsabilidades – tanto hombres como mujeres- para poder tener un poco más de tiempo que dedicar a los hijos.

Es cierto que hay muchas personas que no quieren tener hijos, y eso es muy respetable. Pero hay muchas personas que sí quieren tenerlos, pero que se les hace tan difícil (no embarazarse, sino mantenerlos) que van teniendo menos hijos,  lo retrasan o de frentón se deciden a no hacerlo.

Y en la medida que cada vez menos personas tienen hijos, tienen menos hijos y además los tienen a una edad avanzada, la población comienza a envejecer y ningún economista podrá decirme que me equivoco al decir que eso le hace pésimo a la economía.

O sea, no le estamos haciendo ningún favor al país cuando hacemos difícil ejercer la maternidad.

Hay muchas empresas que aplican el trabajo a distancia, o que cambian horarios por metas; de este modo, no hay para qué quedarse calentando la silla y se puede educar al cerebro para trabajar más en menos horas. Es cosa de recordar cuando uno tenía poco rato para estudiar para una prueba. A veces cundía mucho más.

Pero las empresas no reciben ningún tipo de beneficio tributario o incentivo para hacer esto. Sí, se ahorran en otras cosas, pero sumando y restando no les vale la pena. Además, la idiosincrasia chilena de “sacar la vuelta” y “hacer el mínimo” hace temblar a los empleadores que creen que si los empleados se van a la casa, podrán decir que “no alcanzaron” a hacer determinada cosa mientras veían televisión o dormían. Como ex trabajadora free lancer, puedo asegurar que el ritmo de trabajo se lo coloca uno y nadie más que uno.

Un post-natal como la gente se ha demorado años entre proyectos, aplazamientos, debates y papeleos; es cierto que una vez dije que igual salimos perdiendo; lo que no quiere decir que no deba cambiarse lo que ya está.

Aún está en nuestro subconsciente el machismo que indica que es la mujer quien debe tener la responsabilidad de cuidar a los hijos; el hombre puede ayudar; la mujer puede delegar. Pero nadie piensa “qué mal padre” cuando ve a un niño sucio. Es terrible y habrá que desincrustarlo de nuestro subconsciente, pero eso es difícil y toma tiempo.

Por el momento, no queda otra que apuntar los ojos hacia empresas responsables con la maternidad, que no castiguen a las mujeres con menores sueldos por el sólo hecho de serlo, que la isapre sea un gasto compartido y que de una vez por todas entienda  que la maternidad no debiera ser cosa exclusiva de mujeres.