(141) La revolución de la pastilla anticonceptiva

Símbolo del feminismo.

El mexicano Luis Ernesto Miramontes sintetizó norestisterona, uno de los compuestos químicos de este mecanismo de anticoncepción oral, en 1951, pero recién en 1960 la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, en inglés) permitió su comercialización en Estados Unidos y con ello surgió el boom de la pastilla.

Las feministas, y muchas mujeres, la tomaron como símbolo de liberación: por fin podríamos ser nosotras mismas las que decidiéramos cuándo queríamos ser madres y si queríamos tener hijos o no. Se convirtió en el elemento obligado de las carteras de aquellas mujeres independientes que miraban la maternidad como una opción y que tomaban la decisión libres, sin ataduras sociales ni de pareja.

A partir de ese momento se le consideró uno de los avances científicos más significativos porque transformó la vida sexual de las mujeres, por primera vez pudieron planificar la maternidad. Eso permitió que se incorporara masivamente a la educación superior y al mundo laboral y redefinió para siempre su rol en la sociedad, la convirtió en dueña de su sexualidad.

En 1999 la revista Newsweek la puso en la lista de los diez inventos más importantes de los últimos mil años diciendo que “cambió para siempre el rol social de la mujer y la conformación tradicional de la familia, e instauró la noción de que la mente controla al cuerpo y no viceversa”. Pero la idea de controlar la fertilidad apareció mucho antes que en 1951, a principios del siglo XX, y mientras se conocía más acerca del ciclo menstrual, se pensó en la posibilidad de bloquear la ovulación. En 1938 Hans Inhoffen y Walter Hohlweg, lograron sintetizar el primer estrógeno, etinilestradiol, uno de los componentes estrogénicos que más se usa hoy.

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Margaret Sanger.

Pero sin la necesidad de la planificación familiar y el debate público de este tema, no habría pasado nada. Las mujeres antes de la píldora se aplicaban abortos caseros porque muchas veces no podían mantener a más hijos, no todas salían bien de eso, muchas morían y las que sobrevivían después no podían tener hijos. ¿Qué hacían para controlar la fertilidad? Le pedían al marido que durmiera en el sillón.

Una de las principales impulsoras del control de la natalidad fue la enfermera estadounidense Margaret Sanger, lo hizo en una época en que estaba prohibido oficialmente. Ella fue quien consiguió el financiamiento para las investigaciones iniciadas en 1951. Hicieron pruebas en animales y mujeres, aquellas que tomaron la pastilla no ovularon y los médicos a cargo anunciaron su descubrimiento, pero la prensa fue escéptica y muy pocos cubrieron el tema.

En 1957 se comenzó a vender sólo para aquellas que presentaban trastornos menstruales severos y en 1960 para todas las que quisieran. El impacto fue inmediato, en 1961 un millón de mujeres estaban controlando su fertilidad. Después de eso laboratorios en todo el mundo las comenzaron a producir reproduciendo las dosis hormonales del ’51.

Hoy, a pasar de que el preservativo masculino, condón, es el método anticonceptivo más utilizado en el mundo, la pastilla ha logrado en estos 50 años posicionarse como el más eficaz y el más seguro, tiene un 99,5% de probabilidad de que las mujeres no queden embarazadas. Millones de mujeres lo usan: el 19% de aquellas que tienen entre 15 y 44 años (el 60% de ese mismo grupo etáreo ha usado alguna vez algún método anticonceptivo).