El sueño de los seis meses de post natal

¿Dejó de ser urgente? (cc) Tuquetu

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Durante su campaña presidencial, Piñera prometió hasta el cansancio extender el post natal a seis meses. Una vez elegido presidente se fotografió con un par de sonrientes embarazadas, como queriendo decir “no me he olvidado de ustedes”.

Unos días atrás la ministra del Sernam, Carolina Schmidt, –que más parece una gerente de Lancome que una líder del servicio de la mujer-congeló momentáneamente la idea de enviar al Parlamento un proyecto de ley para armar una comisión que “estudie el caso”. Dicha comisión no es más que una manera de retocar una iniciativa que antes se vendía como urgente. Según la ministra, el post natal no se alargará agregando meses, sino horas y días recortados del pre-natal y de una mayor flexibilización laboral. Post natal part-time, en otras palabras.

Mejor que nada, dirán muchos, pero no era la idea original. Todos están a favor de un post natal de seis meses. Las madres que al tercer mes de paridas están obligadas a dejar a su bebé en las manos de un tercero o en salas cunas y a cortarles la leche materna. El Colegio Médico que sostiene que amamantar a un recién nacido hasta los seis meses aumenta sus defensas y evita que éste sea hospitalizado después. Los parlamentarios de ambas cámaras. La liga de la leche materna.

Las excusas de la ministra para retocar (y retrasar) el proyecto de ley son engañosas. Afirma que las empresas van a dejar de contratar mujeres en sus puestos si se agregan meses al post natal y no se lo redistribuye de otra manera. Schmidt se pone en el pellejo de los empleadores con un conformismo disfrazado de buenas intenciones. ¿Acaso no es tarea del gobierno educar a la sociedad para que esta progrese en lugar de ponerse el parche ante la herida? Bastaría con impulsar un plan de capacitación a los
empleadores para que erradiquen su machismo y castigarlos si éstos discriminan a mujeres en edad fértil.

O, por último, tal como lo propone Carolina Tohá, dividir el postnatal de seis meses con el padre. En Europa tanto el hombre como la mujer tienen el derecho de congelar sus trabajos para estar con su recién nacido. En un país donde el aborto es ilegal y el modelo de familia tradicional se impulsa desde la misma Moneda, poco se hace para mantener a padres y bebés juntos.