Tarde para la ira, un thriller que demuestra la pura esencia del mejor cine español

La película, dirigida por Raúl Arévalo fue en 2017 la favorita para los premios Goya.

El cine español siempre está en crisis. O eso se dice. Y por cada película buena hay 10 malas. En algunos casos es cierto, pero en España hay muy buenos actores y muy buenos directores, que saben dirigir con pulso, como es el caso de Raúl Arévalo en Tarde para la ira.

Tarde para la ira es la ópera prima de este excelente actor, que con su primera película rodada consigue mantener los ritmos desde su inicio, hasta el final.

No hay una secuencia o escena que sobre, y la interpretación del gigante Antonio de la Torre, como un hombre atormentado en busca de venganza, es uno de sus platos fuertes.

Cabe mencionar que de la Torre, es el actor español con más nominaciones a los premios Goya de la Historia (cuenta con 14 y dos estatuillas).

Película que aparece, película que lo nominan. Y razones no faltan.

Antonio de la Torre y Luis Callejo Antonio de la Torre y Luis Callejo en este lento pero a la vez adrenalínico thriller que se valió el aplauso de la crítica.

Con sus ojillos diminutos, su sempiterna barba, el actor es uno de los mejores que ha pasado por el cine español.

Luis Callejo, quien suele interpretar roles más secundarios, también realiza una interpretación más que digna.

Tarde para la ira, fue comparada con el estilo de Sam Peckimpah, ese cineasta alcohólico que retrataba la violencia como uso común en el ser humano.

Asimismo, tiene similitudes con Sidney Lumet, concretamente en el filme Antes que el diablo sepa que hayas muerto.

Arévalo, protagonizó en 2014 La isla mínima, otro thriller inspirado en hechos reales sobre el femicidio de tres hermanas.

La sordidez, los silencios, la rabia recontenida, son elementos que probablemente le habrán influido para dirigir esta película.

La venganza, es un tema que se ha explorado mucho en el cine, pero es delicado, saber filmarla, ahondando en la profundidad de los personajes principales, y con pocos diálogos y mucha expresividad, el director logra una película tensa, inquietante, adictiva.

Otra habilidad es que muchos personajes que comenzamos odiando a medida que avanza la proyección, consiguen que nos pongamos un poquito en su lugar,  como a Callejo, quien da vida a Curro, un expresidiario, violento, que ama a su mujer Ana (Ruth Díaz) de una forma totalmente patriarcal pero a la vez se siente morir si la pierde.

Díaz, también otorga un cariz muy importante a la historia, aunque la mayor parte, pese sobre los dos hombres.

Esta película, no es un producto para invitar a la reflexión, pero sí para disfrutar y a la vez llenarse los pulmones con lo que significa el buen cine.

 

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