Verdades y mentiras sobre el uso de la dexametasona en pacientes covid

Muchos se dice sobre el uso de algunos tratamientos para el virus.

Desde que se conoció el brote mundial por cuenta de la COVID-19, mucho se ha dicho al respecto, desde las formas como se ha propagado la enfermedad, hasta los posibles tratamientos para la misma.

Aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad. La OMS no recomienda automedicarse con ningún fármaco, incluidos los antibióticos.

Este es el caso de la dexametasona, que desde hace unos días comenzó a circular información sobre el uso desmedido por parte de algunas personas alrededor del mundo sin prescipción médica.

Hablamos con Luz Adriana Aristizábal, médico general egrasa de la Universidad Nacional de Colombia y directora médica de Vitalis uno de los laboratorios que produce dicho medicamento, ella nos explicó el uso de este medicamento y resolvió las mayores preguntas y dudas que giran alrededor del tema.

¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la COVID 19?

Los antibióticos son medicamentos diseñados para tratar infecciones causadas por bacterias. La COVID-19, a su vez, es la enfermedad provocada por el virus denominado SARS-CoV2. De esta forma, como los antibióticos no tiene efecto sobre la acción de los virus, no son útiles en la prevención de la enfermedad. Sin embargo, algunos pacientes con COVID 19 pueden desarrollar como complicación del cuadro viral, alguna infección bacteriana, principalmente neumonía, en cuyo caso sí podrían requerirse antibióticos para tratar la complicación, más no la enfermedad inicial.

¿De dónde salió la idea que la dexametasona funcionaba como tratamiento para combatir la COVID-19?

La dexametasona en un medicamento perteneciente al grupo de los corticoesteroides, antiinflamatorios muy potentes y de amplio uso en diversas situaciones médicas. Desde tiempo atrás hemos usado corticoesteroides para tratar algunas situaciones en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y dado que los pacientes que presentan complicaciones asociadas a la COVID-19, suelen estar cursando con procesos inflamatorios severos a nivel general en su organismo, es natural que los médicos consideraran el uso de este grupo de fármacos para tratar de controlar esos procesos inflamatorios exagerados.

¿Para qué casos se debe usar este medicamento?

Debido a su efecto, la dexametasona solamente va a ser útil para tratar a los pacientes que presentan un compromiso inflamatorio importante dentro del cuadro de COVID-19. Eso clínicamente se traduce en pacientes que se encuentran hospitalizados y/o que requieren tratamiento con oxígeno, incluidos los que requieren uso de ventiladores mecánicos.

¿Cuál es la mayor razón para no automedicarse?

Todos los medicamentos, incluso cuando se utilizan en  dosis adecuadas y para tratar las enfermedades correctas, tienen en potencial de causar efectos secundarios. Estos eventos adversos a los medicamentos pueden ser situaciones médicas sencillas de manejar hasta otras muy complejas, incluida la probabilidad de morir. Los profesionales de salud, principalmente médicos y químicos farmacéuticos, conocemos los medicamentos y esto nos brinda una mejor oportunidad de prevenir o al menos manejar los eventos adversos. La automedicación es una práctica que generalmente ocurre a partir de las recomendaciones de otras personas con síntomas similares, pero en realidad somete al paciente a riesgos de salud innecesarios, que adicionalmente suelen no solucionar el problema que está presentando, pues la prescripción no está basada en un análisis médico sobre la causa real de la enfermedad.

¿Qué reacciones adversas puede sufrir una persona que consuma este medicamento y no lo necesite?

Debido a que los corticoesteroides actúan a nivel de todo el cuerpo, las reacciones adversas pueden aparecer en cualquier órgano o sistema. Principalmente afectan la piel, los huesos, los niveles de azúcar en la sangre, el sistema inmunológico, la producción de hormonas, entre otros.

¿Qué puedo hacer para protegerme y prevenir la propagación de la enfermedad?

Hasta ahora, a nivel mundial, las únicas estrategias de prevención que han demostrado ser efectivas son el distanciamiento social, el lavado de manos y el uso de tapabocas. Por supuesto que cuidar el cuerpo en general mediante una dieta balanceada, la práctica de actividad física, control adecuado de otras enfermedades de base y estrategias para una óptima salud mental, permitirán a una persona estar mejor preparada en caso de llegar a contagiarse de COVID-19, pero no pueden por sí mismas prevenir el contagio. Reducir la propagación tiene que ver con la responsabilidad social de todos en acatar las recomendaciones de las autoridades y cuidar de nuestras familias.

El consejo de la OMS

Hay varias precauciones que se pueden adoptar para reducir la probabilidad de contraer o propagar la COVID‑19:

  • Lávese las manos a fondo y con frecuencia usando un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Mantenga una distancia mínima de un metro entre usted y los demás.
  • Evite ir a lugares concurridos
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca.