5 mensajes claves que deja la película La Cabaña

La cinta disponible en Netflix se mantiene entre las 10 más vistas por sus mensajes espirituales

La película La Cabaña se estrenó en diciembre de 2017 y su repunte de popularidad es ahora, en el 2020, cuando registra su mayor éxito al posicionarse como una de las 10 cintas más  vistas en el mundo, a través de la plataforma Netflix.

La película es del director británico Stuart Hazeldine se basa en la novela de William Paul Young.

 

Te explicamos el final de la película La Cabaña de Netflix

A pesar de que la temática religiosa, este filme también es una invitación a la reflexión personal.

 

Según el diario El Debate Hoy, el autor del texto es  un hijo de misioneros protestantes, víctima reiterada de abusos sexuales que, finalmente, rechazó cualquier pertenencia a una iglesia institucional, algo que se nota en la película.​

La historia

Mack Phillips (Sam Worthington) un hombre triste y amargado después de haber perdido a su hija menor y eso lo lleva a cuestionar sus creencias. Alejado inconscientemente de su familia recibe una invitación para que acuda a la cabaña que le trae recuerdos duros.

En ese lugar es donde tiene un encuentro con una versión humana de Dios, quien tratará de hacerle ver una nueva perspectiva sobre las cosas que lo han aquejado.

Aquí revisamos varios analistas de cine  y aquí te resumimos los principales mensajes que deja este filme:

 

1. Dios siempre está

Para el portal de Cine Metafísico, el primer mensaje es que Dios siempre está disponible para nosostros.

Desde que Mack era pequeño, en medio de sus dificultades, Papá Dios estaba con él, ayudándolo, aunque no se daba cuenta. En medio de las dificultades siempre hay una llamado divino

Ese llamado está representado en la película por la carta que recibe el protagonista para que vaya a la cabaña. Es decir, la ayuda está disponible, pero cada quien debe aceptar recibirla.

 

2. El dolor y la rabia no dejan ver a Dios

Mack está enfadado con Dios por muchas cosas. Considera que lo abandonó a él y a su hija asesinada.

Pero Dios le dice: “Cuando lo único que ves es tu dolor, me pierdes de vista”.

 

3. Dios no castiga

Otra lección que Mack debe aprender es que no existe la ira de Dios. Él no castiga. El pecado, el error, es el propio castigo de cada ser humano y Dios está en medio de los desastres trabajando por nuestro bien.

Existe el libre albedrío o la libertad humana, y allí surgen las acciones perversas del hombre. Surge un mque actúa y que Dios no puede impedir.

No habrá vida sin dolor mientras que por libre albedrío nuestra voluntad no coincida con la de Dios.

 

4.  Nadie puede juzgar a nadie

Luego de un intresante trabajo de interiorización del protagonista, debe enfrentarse con el error de creer que puede ser juez de los demás.

Comprende a través de sus propios hijos, que todos somos hijos de Dios, y que todos podemos ser perdonados y redimidos, incluso los que han cometido los más grandes crímenes.

 

5. El perdón

Acompañado por Dios, en sus tres aspectos, Mack puede ver cómo es el interior de cada ser humano: Luz. Comprenderlo le ayudará a perdonar a su padre y también a pedirle perdón y aceptarlo, abandonando por fin la culpa y la amargura que le producía. También puede dejar ir el rencor hacia quién le arrebató a su hija.

Con las lágrimas vertidas, símbolo de todas las experiencias vividas, Sarayu riega el jardín de Mack, y un nuevo árbol frondoso y sano, surge y crece. Esto representa la restauración de la conciencia de Mack. A partir de ese momento, decide ser feliz y ayudar a los demás a serlo también. Es la única manera de sanar.

 

 

Mira el trailer de la película aquí