Por esto es que viajar es la mejor cura para un corazón roto

Si estás pasando por un mal momento, no dudes en viajar

Viajar es el sueño de muchas personas que buscan cambiar su perspectiva del mundo a través de otras culturas, comidas y paisajes. Es una forma de alimentar tu capacidad de asombro y de enriquecer tu espíritu.

Viajamos por las experiencias, por los momentos que son indescriptibles; viajamos para escapar de la rutina y hacer que todo nuestro esfuerzo se vea reflejado en un momento que será capturado por tu cámara.  Dicen que ésta es la cura a todos tus males, incluyendo aquellos del corazón.

Porque todos hemos estado ahí, en ese momento de angustia y ansiedad, de pesar e incertidumbre. Nadie quiere sentir el corazón hecho pedazos y sin embargo, es tan fácil e impredecible cuándo ocurrirá. Por eso, ten siempre tus maletas listas, no importa el destino, lo importante es salir.

Y es que viajar no se reduce al destino o la forma en la que llegas, sino el alivio que te da hacerlo. Está comprobado científicamente que el corazón agradece esas escapadas que te hacen sentir que vuelves a respirar después de todo esa angustia que te dejó quien amabas y se fue. Porque viajar es la clave para sanar tus males y no sólo aquellos que tienen que ver con la mente y el cuerpo, sino con el alma.

Viajar te recuerda lo buena que es la vida, significa perderte en el mundo y ser feliz con lo que tiene por ofrecer. Además, te permite recuperar esa confianza en ti misma, para darte el valor que mereces. Es una oportunidad para ponerte de pie y crecer.

Es ahora cuando más necesitas respirar aires nuevo, olvidar todo lo que te dolió y aprender. Olvídate de la auto compasión y de los pensamientos obsesivos sobre lo que pudiste haber hecho o lo que habría sido seguir a su lado. Viajar es una catarsis segura para retomar el rumbo. Es liberador y muy necesario.

Así que atrévete a visitar rincones inesperados, a conocer gente nueva, a tener conversaciones con extraños que se convierten en familia, a aprender lo que jamás creíste aprender. Restablece el equilibrio. Aprovecha el viaje para reafirmar tu propia independencia y hacer lo que se sienta bien para tu mente y tu cuerpo. Los recuerdos que hagas de tu viaje se quedarán contigo siempre y te recordarán quién eres y qué puedes hacer sola.

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