¿Su mascota entiende realmente cuando usted le habla?

Estudios tienen la respuesta.

Aunque los perros y gatos requieren un amo que además de liderarlos, los guíe y les diga que está bien y que está mal en sus comportamientos, el problema se presenta cuando a éstos se les trata como a un par y todo gira en torno a darles amor y cuidado, pero se pasa por alto todas sus necesidades de animal.

Si bien varios peludos conquistan con su forma de ser y a veces tenemos la sensación de que entienden lo que nos sucede (como amos), lo que hicieron mal o lo que les pedimos que hagan, hay mucha diferencia entre la interpretación y lo que de verdad sucede.

Durante el proceso de adiestramiento, los expertos indican que la utilización de palabras cortas es la manera adecuada para educar a las mascotas. Tales palabras como siéntese, levántese, vamos, a comer, arriba, bájese, entre otras son las que fácilmente asocian con la acción a realizar.

Pero las palabras a utilizar con ellos no son solo estas, sino que también se les suele hablar como si fueran un ser humano, usando frases más complejas que esperamos entiendan o que en ocasiones creemos que si comprenden, en nuestro afán por obtener una respuesta positiva.

Varios investigadores han mencionado el papel fundamental del lenguaje corporal, los gestos, la mirada y del tono de voz a la hora que la mascota interprete una determinada orden y la distinga de otra, y así se ha explicado el grado de entendimiento del lenguaje humano que tienen estos animales.

En la universidad de Sussex realizaron un estudio referene al tema, una de las autoras indica “no puedo garantizar cuánta información comprenden ni cómo, pero sí que los perros entienden varias partes de la conversación”.  Para este estudio participaron 250 caninos y la prueba consistió en reproducir grabaciones con diferentes mensajes que contenían frases tan sencillas como el famoso “ven aquí” sin ninguna entonación, o frases sin sentido pero con una entonación positiva o de elogio.

Para determinar cuál de los dos hemisferios estaba procesando la información, los analistas se fijaban hacia que lado el canino dirigía su mirada; si era hacia el lado izquierdo, era el hemisferio derecho el que estaba trabajando o lo contrario. Comprobando así que asimilan la información  igual que como lo hacemos los humanos.

En otro estudio realizado por el neurólogo Attila Andics de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, indica que  El cerebro del perro registra lo que decimos y cómo lo decimos”. Para esta investigación se empelaron 13 perros, que se mantuvieron inmóviles durante siete minutos, mientras les practicaban una resonancia magnética. Allí median la actividad cerebral de cada canino mientras escuchaba  palabras de su dueño hablando de cuatro maneras diferentes: una palabra de elogio en tono de elogio, una palabra neutra en tono neutro, una palabra de elogio en tono neutro y una palabra neutra en tono de elogio.

Los resultados que arrojaron fueron muy satisfactorios, el hemisferio cerebral izquierdo de los caninos procesaba y respondía a las palabras, y el hemisferio cerebral derecho procesaba y respondía a la entonación.

Adicionalmente, el estudio logró demostrar, que cuando el dueño usa una palabra de elogio con la misma entonación, el sistema o centro de recompensa del perro se activa, esto ocurre siempre y cuando la palabra y el tono usado sean congruentes.

Otros estudios han indicado que al momento de señalar, el canino no mira nuestro dedo señalando, sino el objeto que señalamos; al igual que logran conocer si quien habla es un hombre o una  mujer, e incluso pueden relacionar el tono de voz con el rostro de la persona que está hablando.

Ahora bien, aunque entiendan ciertos comandos, algo que no se puede dejar pasar por alto es el tema de “Humanizar” a las mascotas, que se ha convertido en algo muy común por parte de los amos, pero debe saber que el afecto constante pero sin reglas ni límites va en contra de sus instintos. Aunque ellos disfrutan de los cuidados y cariños, para que sean además de felices, equilibrados, necesitan satisfacer sus otras necesidades instintivas.

En este sentido, atribuirles cualidades humanas puede traer varios problemas en temas de convivencia, ya sea por la manera en que se les trata como si fueran bebés o niños pequeños, como por actitudes que sin intención suelen asumir sus amos y que eliminan sus comportamientos naturales.

Por eso aunque son parte de la familia, los perros o gatos tienen una esencia de la cual no deben ser alejados tratándolos como a humanos. Tratar a las mascotas como tales hace que sean más felices y sanos.