Objetivos realistas para el 2019: Descubre aquí una pauta para triunfar

Si no cumplimos nuestras metas el 2018, o las expectativas para el nuevo ciclo son realmente altas, podríamos sentir bastante estrés. Analiza el año que se cierra y enfrenta los próximos meses de forma positiva.

 

Entre el ajetreo de fin de año, el estrés navideño y el calor sofocante de Diciembre, suele aparecer la urgencia de hacer balances y comparar la situación actual con la que se tenía hace un año, evaluando el cumplimiento de las metas que nos propusimos para el ciclo que está por terminar y estableciendo nuevas metas para el que viene.

“Se comienza el año con entusiasmo, con una visión en extremo positiva de lo que está por comenzar. Las expectativas acerca de nosotros mismos son altísimas y, olvidamos que, con el correr del año nos vamos cansando y solemos volver a nuestros viejos hábitos, postergando, o incluso olvidando aquellas metas y desafíos que nos propusimos con tanto optimismo”, explica la psicóloga Paulina Sallés, quien aclara además, que este cansancio suele acompañarse de desmotivación y procrastinación, condiciones que nos desvían de la ruta trazada con tanta ilusión.

La profesional afirma que las fechas  simbólicamente implican un cambio de ciclo, en especial si se viven de manera colectiva, como los cambios de año, nos llevan a reflexionar y evaluar el período que se va y a plantear metas y deseos para el que viene.

La profesional nos entregó algunos consejos para poder hacerlo de manera equilibrada y realista:

Identificar los deseos y propósitos

Resulta muy importante saber qué es lo que realmente queremos lograr, diferenciando deseos de objetivos. El cumplimiento de los primeros, la mayoría de las veces requiere de nuestra intervención, pero en gran medida también de la suerte, el azar o incluso la voluntad de terceros. Paulina lo grafica con el siguiente ejemplo: “No puedo esperar ganarme el Kino si no juego Kino, pero para ello también necesito tener mucha suerte”. “Si quiero encontrar pareja, tengo que ayudar al destino y sociabilizar, pero hay muchos factores que no dependen de mí”. Por otra parte, las metas y objetivos requieren principalmente trabajo personal, organización, orientación al logro y esfuerzo.

Aterrizar objetivos

Para lograrlo, lo primero que aconseja la psicóloga es identificar y escribir los propósitos, pues esto permite organizarlos y hacerse cargo de ellos. “Esto ayuda a verlos en perspectiva, entendiendo que, detrás de cada uno, hay una serie de etapas a seguir”. Es enfática al decir que un error recurrente es plantearlos como “metas al aire”, sin establecer el modo en que se llevarán a cabo. Un clásico ejemplo es proponerse “bajar de peso”, pero este es un objetivo muy vago que es necesario precisar, visualizando el camino completo, con etapas y una meta final.

“Hay que ser muy concreto. Establecer cuántos kilos quiero bajar. Para bajar diez kilos, por ejemplo, tengo que ir a un nutricionista, hacer un régimen saludable y hacer ejercicio. De esa manera voy planteándome estas metas con plazos, subdividiéndola en tramos hasta llegar al objetivo final. Siempre es necesario evaluar si puedo cumplir mis objetivos por mí mismo o si, para ello voy a necesitar la ayuda de otros o de un profesional. Ser realista es fundamental”, explica.

“Así, trazando metas claras, subdividiéndolas en pequeñas etapas y cumpliéndolas, va aumentando la autoeficacia que es la percepción de que soy capaz de lograr lo que me propongo. Esto aumenta la motivación y permite seguir adelante. Así, al llegar al año nuevo, se puede mirar hacia atrás y ver que la meta se cumplió”.

El momento de evaluar el año puede ser muy beneficioso. Para no hundirse en el pesimismo de las metas inconclusas y los sucesos desafortunados, en su blog www.paulinasalles.com, propone una práctica terapéutica para enfrentar momentos de cambio. También puede aplicar para cumpleaños o cualquier fecha que haga sentido como fin de ciclo y comienzo de otro.

  1. Comienza por buscar un espacio de tranquilidad (idealmente sola) y revisa tu agenda semana por semana, mes a mes y anota los hechos y situaciones importantes del año. Las relaciones de pareja, de amistad o laborales que comenzaron y/o terminaron, las situaciones y experiencias difíciles que debieron afrontar, los cambios, viajes, decisiones, sucesos, pérdidas, etc. Todo aquello que ustedes sientan que puede haber sido importante.
  2. Luego construyan una tabla con siete columnas y varias filas, de acuerdo al número de hitos que hayan encontrado. Les recomiendo que lo hagan en el computador para ir corrigiendo y para guardarlo, y mantenerlo a mano en cualquier situación.
  3. En la primera fila de la primera columna van a escribir “hito” y, en las filas que vienen hacia abajo, van a ir poniendo uno a uno cada hito importante que hayan encontrado. Luego, en la primera fila hacia la derecha escriban en cada cuadrante: “¿Qué hice mal?”, “¿Qué hice bien?”, “¿Cómo me sentí?”, “¿Qué queda por sanar?”, “¿Cómo lo voy a sanar?”, “aprendizajes y lecciones”. En este ítem se puede dejar espacio en blanco, para ir rellenando a medida que aparezcan las respuestas.
    4. Luego, hacia abajo, vayan haciendo el análisis de cada uno de los hitos respondiendo cada una de las preguntas. No importa cuán extenso sea el análisis.

Todos estos pasos les permitirán fijar nuevos objetivos para el año que viene y mejorar esos aspectos que este 2018 quedaron inconclusos

 

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