Mujeres en Santiago a Mil: Creadoras y movilizadoras del cambio en el arte

Carla Zúñiga y Trinidad González, representantes de distintas generaciones de la dramaturgia chilena, presentan tres obras que estarán en la edición número 24 del festival de teatro más importante del país. Además, revelan que quieren escapar de la forma políticamente correcta de decir las cosas para ser consideradas “dramaturgas serias”.

 

Hace 24 años que el Festival Santiago a Mil busca llenar las calles de la ciudad con teatro. Convertido en una fundación y en alianza con BHP/Minera Escondida, este año no será la excepción. Llevará en la delantera el foco Mujeres Creadoras, donde al fragor de un movimiento feminista que bulle, se visibiliza el trabajo de las mujeres en cualquier espacio vinculado a las tablas.

Históricamente, las mujeres en el arte han estado relegadas a roles secundarios, más cercanas a la figura de musas que creadoras y movilizadoras. Según cifras mostradas en la página web de la Fundación Teatro a Mil, sólo tres actrices y una bailarina han sido reconocidas con el Premio Nacional de Artes de la Representación en nuestro país.

Para comprender las inquietudes que movilizan esta creación más feminista que estereotípicamente femenina, conversamos con dos actrices de formación que, con el tiempo, devinieron en creadoras, encontrando en la escritura teatral un lugar donde darle voz a las historias que necesitaban contar. Se trata de Carla Zúñiga, que estará presente con los montajes El amarillo sol de tus cabellos largos y Prefiero que me coman los perros, y Trinidad González, que estuvo a cargo de escribir Carnaval. Todas disponibles dentro de la cartelera del festival que se desarrollará entre el 3 y 20 de enero.

Los montajes de Santiago a Mil

Prefiero que me coman los perros es para Carla una obra que nace del trauma. Invitada por el director Jesús Urqueta a escribir sobre la vorágine del trabajo en el sistema neoliberal, la dramaturga comenzó a pensar en qué vuelta darle a un tema que, para ella, resultaba algo lejano. Así llegó al caso real de una educadora de párvulos que, en medio del estrés por el aniversario del jardín infantil donde trabajaba, olvidó a un niño en su auto que murió por el encierro. “Fue terrible, y me di cuenta de que ahí se mezclaba lo laboral con lo que me interesa a mí, que es escribir desde las mujeres”, explica Carla.

El amarillo sol de tus cabellos largos, por otro lado, es una apuesta de Carla junto a su compañía La niña horrible, que lleva cinco años de trabajo en las tablas chilenas. En esa ocasión decidieron explorar la maternidad, pensándola como un espacio potencialmente revolucionario, proceso que puede -sugiere Carla- estar vinculado con que en el momento de pensar en la obra, ella estaba embarazada. Así llegaron a la historia de un travesti que tiene una guagua, que es arrebatada por su familia homofóbica.

Si hay algo que une el trabajo de ambas creadoras es la necesidad de amplificar voces silenciadas. Trinidad, dueña de una vasta carrera como actriz en cine, televisión y teatro, también ha explorado la escritura y la dirección. Con su compañia Teatro Anónimo llegaron a Carnaval como una necesidad, agrupando relatos de infancias profundamente violentadas que encontraron en documentales sobre conflictos armados, guerras, maltrato y violencia contra niñas. A través de un lenguaje crudo y sin adornos, construyó un montaje tratando de eliminar las miradas adultas: “Fui un canal al poner eso de manera tan cruda. Queríamos que fueran niños para no poner el ojo adulto, decir las cosas sin filtro. El adulto adorna, negocia y transa”, reflexiona.

Existir y resistir

Trinidad egresó en los 90. Carla, más de diez años después, pero ambas se mueven desde la urgencia creadora, actuando, dirigiendo y explorando todo el espectro de posibilidades que les ha brindado el teatro. Así, encuentran en la dramaturgia un espacio de expresión en el que fluyen. “Siempre he tenido una relación con la palabra. Cuando me di cuenta que quería decir cosas que no estaban escritas por otros. Buscando obras que aún no existen, te das cuenta de que hay una voz propia que tiene que salir”, afirma Trinidad González.

Carla se acercó por otro lado a este oficio. Fanática de las teleseries del Chile noventero, cuando era niña soñaba con ser actriz y trabajar dentro de esos elencos. Con los años fue descubriendo en mayor profundidad el teatro, primero a través de las obras de Ramón Griffero y luego en la Universidad Arcis junto a Juan Radrigán. Se enamoró de la dramaturgia, dejó de actuar y se lanzó de cabeza a escribir.

Una de las sensaciones que deja el teatro en Chile es que está siempre luchando por existir. ¿Cómo lo ven ellas? “Es un lugar de resistencia en todo nivel. Nosotros no hemos ido ni al Quisco con la obra, porque nuestro elenco es de muchas personas. Nos gusta escénicamente tener esa propuesta, aunque nadie tiene plata para mover a tanta gente. El teatro es así, siempre hay que adecuarse. Además nos parece político optar por eso, elegimos hacer la obra como sea, con todo el equipo que queremos tener en escena”, explica Carla.

Por su parte, Trinidad es crítica con los criterios que priman a la hora de entregar fondos. “Te piden resultados antes de que siquiera hayas empezado el proyecto y eso va en contra de la esencia de una creación artística, esas cosas se descubren en el camino. A mí no me resulta mentir para postular a un Fondart, hace mucho que no postulo”. Por eso, junto a su grupo ensayan en el living de una casa: “Vamos a hacer teatro como sea, aunque eso signifique trabajar mucho sin ver un veinte. Algo que es impensable para todo el mundo”.

Creando desde la rabia

Salirse del lugar cómodo a la hora de crear, escapar de la forma políticamente correcta de decir las cosas para ser considerada una dramaturga “seria”, son algunos de los elementos que identifican ambas en sus procesos creativos, aunque se muevan en distintas claves. Carla resalta el humor negro como una herramienta para construir universos. Ambas identifican en el contexto chileno elementos que permean en las historias que cuentan.

“Es difícil identificar la inspiración. Viene de todos lados: las relaciones familiares, el país en el que vives, ser madre, viajar, no viajar”, observa Trinidad, y agrega que es fundamental su infancia, su familia, reconociendo también en el contexto nacional un lugar interesante para narrar. “Este es un país muy deprimente, me interesa hablar desde ese lugar. Aparentemente es todo avanzado, pero no es real, porque realmente es un país muy clasista, muy machista, homofóbico. Este es un lugar terrible y eso me sirve de inspiración. Me enojo, veo las noticias y me da mucha rabia. Desde ahí escribo”, agrega Carla.

Si tuvieran que crear una obra hoy. ¿Qué temáticas se les vienen a la mente? “Justo estoy en ese proceso, concentrada en el resurgimiento del fascismo. La elección de Bolsonaro, el gobierno de Chile cuadrándose con eso y la policía reprimiendo. Lo encuentro terrorífico. Hay algo en Latinoamérica que huele a vuelta de dictadura”, responde Trinidad González.

“Es terrible eso y también lo he pensado. A mí me interesan los contrastes, que estén pasando todas estas cosas, que la policía haya matado alguien, prender la tele y que en el matinal estén hablando de quién llegó o no llegó al cumpleaños de Raquel Argandoña”, indica Carla.

Ambas destacan la mayor presencia de mujeres en el mundo del teatro, dejando de lado el teatro de autor, vinculado profundamente a dramaturgos y directores hombres que predominaba hasta hace algunos años. Esa realidad dejó paso a mujeres que escriben y a compañías que están dando a luz trabajos creados de manera principalmente grupal. “Lo colectivo es también una apuesta de permanencia, porque sola contra el mundo es terrible. Si se te ocurre una obra y tienes una compañía, sientes que vas a poder hacer las cosas”, finaliza Trinidad.

REGALA TEATRO

Santiago a Mil 2019 invita al público a celebrar este fin de año con Regala Teatro: una gift card con monto definido, canjeable por entradas para cualquier título del festival, con un 30% de descuento. La tarjeta contiene un saldo disponible de $40.000, $30.000, $20.000 o $10.000, y permiten comprar la cantidad de entradas que pueda cubrir el monto elegido.

Adquiérela hasta el 31 de diciembre de 2018, de manera presencial en Boletería Santiago a Mil de Centro GAM y a través de www.santiagoamil.ticketplus.cl (stock limitado). El canje se podrá efectuar hasta el 22 de enero de 2019. Sólo disponible en Centro GAM.

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