Tres claves para aceptar un diagnóstico de cáncer

Constanza Zúñiga, sicóloga y psicooncóloga de los beneficiarios del programa Camina Contigo de Consalud entrega consejos para recibir una noticia tan complicada.

 

 

Importancia de la familia

El acompañamiento de un paciente oncológico es fundamental, pero muchas veces, frente al impacto del diagnóstico, sus familiares directos no pueden prestar el apoyo necesario.

Es importante que ese acompañamiento sea desde las necesidades que se cubren del paciente, no desde lo que la red social piensa que serían las mejores formas de acompañarlos. Muchas veces los familiares quieren que el paciente no se estrese, que no pase preocupaciones o que, una vez que pasa el impacto del diagnóstico, se muestre feliz porque le bajarán las defensas. Eso puede generar mayor tensión, mayor sobreexigencia y además la construcción de una realidad que no es posible. 

Ejercicio físico

Está comprobado que, después de recibir el diagnóstico oncológico, la prevalencia de las conductas de ejercicio físico, o haber tenido una conducta de ejercicio previo, ayuda a mantener un estado del cuerpo en mejores condiciones.

Pero también ayuda a la sensación de bienestar, a estar contactados con la vida, a sentir intensamente nuestro organismo. Así resignificamos la relación con nuestro cuerpo, desde una relación cotidiana, porque nos encontraremos en una situación en la que la dificultad médica nos hará parar algunas actividades cotidianas.

De ahí que la actividad física es muy importante para estimularse en varios niveles y planos y, por supuesto, desde el punto de vista de resignificación de la enfermedad.

La vida espiritual

Se vuelve un pilar fundamental en el desarrollo de la vida de las personas. La vida espiritual es una guía, una luz que debiera estar acompañando en el desarrollo de la persona, independiente de si son parte de una población sana o una población enferma.

Estudios en oncología dan cuenta que una vez que las personas han sido diagnosticadas de una enfermedad oncológica, la reafirmación en la fe y el camino espiritual se vuelve una práctica constante y permanente.