#12AñosNuevaMujer : Karol Cariola, actuar en colectivo

Llegó al Congreso con la “bancada estudiantil”, y hoy se consolida como uno de los rostros feministas del Parlamento. Con gran trayectoria en el Partido Comunista, ha trabajado en iniciativas que mejoran las condiciones de vida de las mujeres, como el proyecto “Sin consentimiento es violación”.

Karol Cariola habla en plural. Incluso las reflexiones en torno a su vida personal llegan al plano colectivo. De esa forma, al identificar los caminos que la llevaron a dedicarse a la política, destaca la curiosidad que de niña le despertaba la historia, ayudándola primero a comprender los procesos sociales y luego entender que eran transformables. Con ese impulso se acercó a la causa mapuche y luego, a militar en el Partido Comunista, decisión que la tiene entre las 33 diputadas presentes en la Cámara.

“Mis padres fueron los principales obstáculos. No por mala intención, sino por querer protegerme”, señala, recordando que ellos crecieron en dictadura, en un momento en que declararse abiertamente comunista podía llevarte a la muerte, tortura o desaparición. Como una forma de independizarse, decidió dejar Santiago para estudiar Obstetricia en la Universidad de Concepción, donde su carrera tomó vuelo, llevándola a presidir la federación de estudiantes.

Ha tenido que desenvolverse en un espacio masculinizado, luchando contra ninguneos de sus pares y la prensa. Actualmente, en la Cámara, las mujeres tienen sólo un 21% de presencia: “Una mujer en política es algo nuevo en este país; hace 40 años recién comenzaron a verse más activamente. Las que estamos hoy en esto, recordamos a todas las que antes existían, pero estaban invisibilizadas”, dice, reafirmando una de sus ideas fijas: “Quienes hoy queremos ser un aporte a la sociedad debemos aprender de la historia para poder construir el futuro”.

“Hace muchos años que soy feminista. No es fácil descubrirse como tal”, reflexiona. En un inicio le generaba contradicción sentir que se buscaban privilegios para las mujeres, a la vez que se intentaba abolir los de los hombres. Luego comprendió que eran acciones necesarias, pues, como ella plantea, contribuyen a forzar y doblarle la mano a esta lógica machista que se fortalece si nadie le pone tranca. “Hay que generar consciencia transversal, es uno de los principales desafíos. No basta con que nosotras tengamos conciencia de nuestra reivindicación histórica. Es importante que lo entiendan nuestros pares hombres”.

Asume que el patriarcado está metido en todas partes, desde la presión social por la maternidad y el matrimonio, los frecuentes femicidios, la desigualdad salarial o el acoso callejero. Sin embargo, el movimiento feminista le da esperanzas. Pues la historia, el lugar recurrente en el que se apoya para comprender lo que pasa en el mundo, lo demuestra: “Hemos ido avanzando, hay un reconocimiento a la lucha y la necesidad de igualar las condiciones en nuestro país”, concluye.

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