5 cosas que pasan en tu vida cuando te acostumbras a salir con patanes (y cómo dejar de hacerlo)

Deja a los patanes en el olvido

Lo que comienza mal termina mal y ninguna relación con patanes puede ser buena idea, aunque así parezca al principio. Todas hemos salido con los tipos equivocados y a pesar de que sabemos desde el principio que tiene fecha de caducidad, nos aferramos a la idea de que somos capaces de salvar al otro para que cambie y se vuelva la relación perfecta. Error.

Es un hecho que no podemos salvar a alguien que no quiere ser salvado y que no tendrá más que ofrecerte.  Un patán siempre te hará sentir como si fueras la única, pero luego descubres que eres una de muchas y peor aún, siempre se justifica con que todas están locas y tú eres perfecta.

Las relaciones con estos tipos siempre terminan en lágrimas, ira y capturas de pantalla que envías a tus amigas quejándote de lo que te hace. Entonces, ¿por qué insistir en estar con alguien que no vale la pena?

La química física con un patán es intensa. A menudo comienzan la relación muy fuerte, bombardeándote de amor. De pronto te ves inundada de afecto y atención, algo que se siente muy bien y es difícil de resistir. Pero al final. es caer en un ciclo vicioso de manipulación emocional y psicológica, que afecta tu percepción y tus futuras relaciones.

Esto es lo que pasa cuando te acostumbras a salir con patanes:

Esperas que todos los chicos te lastimen

Tantos tipos te han tratado mal, que se está volviendo normal en tu cabeza.  Los patantes son especialistas en lastimarte y torturarte psicológica y emocionalmente. No permitas que nadie arruine sus expectativas para el futuro. Te mereces lo mejor; ¡No te conformes con cualqueira!

Te vuelves pesimista sobre el amor

Creer en el amor se vuelve como creer en cuentos de hadas. Sientes que es algo que no tiene remedio, que siempre te decepciona y que no vale la pena intentarlo. El pesimismo crónico es un efecto secundario de tener demasiados idiotas en tu haber. Una actitud positiva puede cambiar mucho más que tu estado de ánimo. Si irradias una actitud más positiva, atraerás a personas positivas. Mereces amor y necesitas comenzar a actuar como tal. Incluso si no crees en esa palabra, al final, debes programar tu cerebro con que mereces más de lo que has recibido con patanes.

Dudas de los tipos que te tratan bien

Acabas de conocer a un tipo inteligente, amable y respetuoso pero no puedes pensar en que hay un truco detrás de su actitud, que te está utilizando o que te está haciendo una mala broma. No hay trampa, es un caballero, no un patán. Tu incertidumbre proviene de las pesadillas que has vivido con amores vacíos, pero no permitas que eso afecte tu potencial relación con alguien que sí lo vale.

Has dicho que odias a los hombres

Es común que tus amigos y familiares escuchen tu monólogo de lo mucho que odias a los hombres y lo basura que son. Nadie te culpa por despreciar dicha especie después de todo el infierno por el que te han hecho pasar, pero no dejes que un hombre la arruine por todos ellos. Ten paciencia, pronto encontrarás a alguien que sí te merezca y que te haga cambiar de opinión o al menos, que te devuelva la ilusión.

Prefieres mantener las cosas informales

No necesariamente disfrutas de las relaciones casuales, pero no quieres admitir ningún sentimiento real porque sabes que al final acabarán con ellos. Este es tu pesimismo crónico jugando con tu mente y ésta es sin duda una forma de auto sabotearte. No finjas que no tienes sentimientos, simplemente porque tienes miedo de que los hagan trizas. Baja la guardia porque se necesita mucha más energía para mantenerla en alto y poder confiar en otro.

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