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Disco Sopa, una cruzada ciudadana contra el desperdicio de alimentos

Esta agrupación quiere generar conciencia en torno a la gran cantidad de alimentos que termina en la basura. Ante el silencio de las autoridades, el trabajo debe comenzar por casa, aseguran.

Cada año, un tercio de la comida que se produce en el mundo termina en la basura. Algo así como 1.300 millones de toneladas, lo suficiente como para alimentar a dos mil millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Son cifras tan grandes que cuesta imaginárselas, pero que esconden una serie de hábitos irresponsables que todos hemos adquirido.

Algunos ya están tomando conciencia de lo grave que resulta la enorme cantidad de restos de comida arrojados a la basura. En Chile, desde hace dos años existe Disco Sopa, organización ciudadana que nació de la mano de sus pares en Alemania, Francia y España y que se propone llamar la atención sobre este tema.

Para conseguir aquello, periódicamente organiza jornadas donde recuperan alimentos descartados en supermercados, restoranes y ferias libres para luego realizar verdaderos festivales de comida donde invitan a la gente a comer gratis.

La planificación de estas fiestas dura cerca de tres meses. El recinto es prestado y también participan bandas de música y chefs que elaboran los menús. A nadie se le paga por formar parte de la jornada y los organizadores rechazan cualquier vínculo con empresas o partidos políticos.

Acá todo es voluntario; hay una base de 170 personas que están encargados de la jornada de recolección. Ésta se lleva a cabo un día antes de la Disco Sopa y una vez que se tienen los alimentos, éstos son lavados y desinfectados para que estén aptos para ser consumidos.

Son actividades que van más allá del simple hecho de entregar comida gratis. Lo importante es ir generando conciencia sobre esta problemática que en Chile no se ha tratado con seriedad. Para conseguir esto, en cada jornada hay charlas, foros y presentación de emprendimientos.

“Para nosotros es super reconfortante el haber hecho algo bueno por el tema del desperdicio, creemos que cada una de estas jornadas es un pequeño aporte para que la gente se vaya interiorizando y tome mejores hábitos de consumos en sus hogares. Al final todo esto parte por casa. No podemos obligar a las empresas a que donen porque eso se tiene que decidir por ley. Sí podemos hacer ruido ciudadano, y entre más ruido hagamos sabemos que en el futuro se podrán crear leyes más concretas de acción contra el desperdicio”, señala Darío Contreras, ingeniero civil, quien es vocero de Disco Sopa.

Hasta el momento se han realizado siete Disco Sopa. En la última se recuperaron 290 kilos de alimentos y se consiguió alimentar a 350 personas. Un éxito inédito en un país donde el derroche de comida aún no se aborda como tema.

Y queda mucho camino por recorrer. Francia acaba de aprobar una ley que obliga a los supermercados a donar los alimentos y los multa si son sorprendidos botando comida a la basura. En Perú se facilita a estos locales a entregarles los remanentes a distintas instituciones de caridad. Argentina, en tanto, cuenta con diez bancos de alimento; Chile, sólo con uno.

En el país ni siquiera existen datos oficiales de la cantidad de comida que se desecha y las estimaciones se realizan en base a lo que ocurre en Latinoamérica (127 millones de toneladas al año vs. 3-4 millones de toneladas en Chile, según afirman en Disco Sopa).

Por lo mismo, ante la ausencia de un trabajo serio y responsable por parte de las autoridades, la toma de conciencia debe empezar por la cocina de cada uno.

“A la gente le da lo mismo botar comida. Acá hay una cultura del derroche muy grande, es culpa del mercado que dispone niveles de disponibilidad siempre muy altos nos hace creer que todo es infinito. Para un supermercado, un alimento que está manchado es basura y lo botan… por razones estéticas se desperdicia mucha comida”.

Al menos en ellos, las distintas Disco Sopa ya han marcado un cambio; el despertar de una inquietud que había permanecido demasiado tiempo adormecida. Darío reconoce que ahora elige las frutas menos atractivas, aquellas que están maduras o con manchas.

Tú también puedes empezar a despertar y reducir el desperdicio de alimentos. Revisa bien tu refrigerador, cocina lo que tienes guardado y no hagas tantas cantidades. Y recuerda: también con los alimentos, la apariencia no es lo que importa.

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