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Para enamorarse: cortejos animales alocados

Entre los rituales de apareamiento de los animales se encuentran algunos muy extravagantes.

El cortejo siempre se ha caracterizado por ser un período de atracción en donde se exaltan los sentidos para provocar atención de un par, si bien su duración es variable entre los humanos el proceso de cortejo es conocido por ser una etapa de atracción y comienzo de deseo sexual entre las partes, pero ¿y qué ocurre con los animales en su etapa de cortejo? Los animales tienen formas únicas y alocadas de acercarse y comenzar el cortejeo.

Piquero de patas azules

Este pájaro de las Islas Galápagos se caracteriza a simple vista por el color vistoso de sus patas, que son justamente a las que les saca provecho cuando va a cortejar a la hembra. El pájaro se acerca y comienza a bailar frente a ella moviendo sus patas singularmente para que ella le preste atención solo a él y no a ningún otro Piquero.

Pez pescador

El pez pescador no suele tener muchas oportunidades para cortejar, por lo que cuando ve a una hembra la muerde. Sí, tal como lees, él la muerde porque se libera una enzima que hace que los dos cuerpos se fundan. Ahora, el panorama para el macho no es auspicioso porque se empieza a descomponer y solo quedarán de él sus testículos, los que serán usados por la hembra para continuar con la especie.

Hipopótamo

El cortejeo del Hipopótamo no se caracteriza precisamente por un acercamiento romántico. Cuando quiere cortejar a la hembra se acerca a una pila de lodo y se revuelca en ella lo suficientemente notorio como para que la hembra se fije en él y quede encandilada por el cortejo.

Jirafas

Como señala La Vanguardia, cuando el macho quiere aparearse empieza a molestar a la hembra mediante golpes en la cabeza. Cuando a la Jirafa le dan ganas de orinar, el macho se acerca y la prueba para saber si aquella hembra es de su agrado para aparearse.

 

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