¡Celebra con calma! Consejos para evitar los excesos en este Año Nuevo

Las celebraciones de año nuevo producen también varios excesos desagradables como la intoxicación tanto alcohólica como alimentaria. La clave es festejar con mesura y tener precaución con la manipulación de alimentos.

La fiesta de Año Nuevo es un momento ideal para reunirse con la familia a compartir una deliciosa cena y tomar algunos tragos. Pero en la otra cara de la moneda, están los excesos de alcohol y comida que terminan provocando accidentes y problemas digestivos que arruinan cualquier celebración.

Un ejemplo de esto son las intoxicaciones alcohólicas que tienen consecuencias desde un simple malestar gástrico al día siguiente hasta la muerte por un accidente de tránsito o un coma etílico. Por ello es importante la mesura, donde lo importante para pasarlo bien es aprender a beber.

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© Huffington Post

La Dra. Nelly Baeza, coordinadora del Programa de Salud Pública de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central, explica que la bebida tiene que ser un complemento de una cena o almuerzo y que se debe alternar con consumo de agua.

Lo que se registra en la alcoholemia dependerá de la cantidad que se haya consumido de cada bebida. Así, si se toma una copa de vino, para metabolizarla necesita de una hora en promedio; mientras que un pisco sour requiere un promedio de tres horas para metabolizarlo.

Por otro lado están las intoxicaciones alimentarias. En esta fecha de verano, lo común es la mala manipulación de alimentos cuando se pierde la cadena de frío.

En este contexto, los microorganismos tienen un medio proclive para su desarrollo, generando cuadros de gastroenteritis que se presentan en las personas con vómitos, deposiciones líquidas e inapetencia, muchas veces dolor abdominal. La académica indica que hay que prestar especial atención a  los niños y  adultos con alguna otra enfermedad, como los diabéticos.

La intoxicación con frecuencia ocurre por consumir productos lácteos o alimentos que contengan mayonesa que han permanecido fuera del refrigerador por mucho tiempo.

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©jonacasos

También puede producirse por alimentos congelados que no se guarden a la temperatura apropiada o que no se recalienten adecuadamente. A esto se suman pescados, ostras, frutas o verduras crudas que no se hayan lavado bien o carnes, huevos mal cocidos y agua proveniente de un pozo que no haya sido tratado.

Por lo general, los servicios de urgencia indicarán algunas medidas para la recuperación, como  hacer dieta liviana, abundantes líquidos, sales de hidratación que para los niños o bebidas isotónicas.