La ruta invisible del maqui

Chile produce maqui, fruto que contiene antioxidantes que superan a berries como el arándano. Sin embargo, su oferta es prácticamente invisible.

No hace más de dos décadas que algunas calles de Santiago se adornaban de pequeñas esferas casi tan oscuras como el mismo negro. Caían de vez en cuando, tiñendo el asfalto y dejando una huella imborrable. Resulta que hoy poco y nada se sabe de esa huella. La oferta de frutos de maqui es prácticamente invisible.

Chile produce maqui. Nada más en su nombre científico nos lleva arraigado, Aristotelia chilensis.  El fruto es propio de nuestro país y, además, es un producto cuyo contenido de antioxidantes lo hace sumamente competitivo a nivel internacional, superando ampliamente a frutos como el arándano, hoy masivamente conocido.

En nuestras tierras, sólo accedemos a ella por medio de ferias libres. El comercio no ha incursionado en su producción, ni circulación.  Se vende a granel con un precio que fluctúa entre 200 y 500 pesos chilenos, los 100 gramos.

Su empleabilidad le permite adoptar distintos formatos — entre ellos, el yogur, el jugo y la mermelada. Esta última se vende a nivel local en el sur de Chile, a muy baja escala.

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(cc) Dick Culbert / Flickr

Es el extranjero — quien se lleva casi un 75% de la producción nacional — lo han desarrollado con mayor amplitud, dejando la casa del herrero, con cuchillo de palo.

Aunque ha sido ampliamente estudiado aquí y ha sido objeto de discusiones e investigaciones, los trabajos al respecto no han profundizado en aspectos como la calidad del producto para su desarrollo agroindustrial, sobre todo en aquel atributo que reúne sus propiedades funcionales antioxidantes y su valor nutricional.

Según la Fundación para la Innovación Agraria, del Ministerio de Agricultura, en algunos estudios chilenos han encontrado que el jugo concentrado de maqui presenta mayores contenidos de fenoles y mayores capacidades antioxidantes, en comparación con el de mora, arándano, frambuesa y frutilla (Miranda-Rottmann et al., 2002). Una verdadera maravilla.

Durante la ejecución del proyecto se constató que los berries nativos maqui, murtilla y frutilla silvestre presentan contenidos de fenoles y taninos superiores al resto de las especies de berries cultivadas en Chile; esta cualidad los convierte en una alternativa real de productos funcionales beneficiosos para la salud humana (nutracéuticos).

La Universidad de Talca ha sido una de las máximas precursoras del desarrollo de investigación respecto al tema. Una de sus iniciativas —que se ejecutó en conjunto con la Fundación Chile y cinco empresas agrícolas, con apoyo del Fondef— encontró también estos efectos antioxidantes que comienzan a estar en corriente de la gente.

 

Su poder genera tanta atención, que ha llegado a conocerse como el “súper berrie”. Ese mismo, se veía en las veredas y hoy no aparece ni en el almacén de la esquina, y no es que haya sequía o falta.

Según la directora del proyecto, Hermine Vogel, el maqui podría ser utilizado incluso medicinalmente.

Como fundación nos ha permitido desarrollar otros proyectos sobre maqui como solución en control de la diabetes y Alzheimer

Con todo esto, ¿qué pasa en Chile que su masificación no aparece por ningún lado?