La falta de recursos frena la conservación del cocodrilo en México

Conservar al cocodrilo no significa sólo reproducirlo sino garantizar su supervivencia en un hábitat muy lastimado por el hombre.

A veces el papel de una especie en el mundo no es evidente a simple vista, quizá es por eso que nos ocupamos tan poco en su conservación. En México, por ejemplo, la conservación de cocodrilos enfrenta graves problemas debido a que conseguir su financiamiento lleva mucho tiempo.

Mantener el ecosistema y las poblaciones de estos animales significa una inversión de recursos que no se encuentran disponibles. La conservación no sólo se trata de reproducirlos, involucra la protección de su hábitat y resolver los problemas que han provocado la disminución de sus poblaciones.

El patrón de supervivencia del cocodrilo es que sean unos pocos adultos quienes permanecen y una tasa alta de mortalidad en jóvenes y huevos, esto es producto de su evolución a través de los años. Sus condiciones de vida han hecho que esta sea la manera de permanecer en el mundo.

La caza (penalizada pero aún existente) y ahogarse atrapados entre redes de pesca han sido las principales razones de su desaparición. Conservarlos significa garantizar su supervivencia en su hábitat. Los cocodrilos se reproducen una vez al año poniendo entre 45 y 50 huevos de los cuales muy pocos llegan a la edad reproductiva.

Si bien los programas de incubación de huevos ha tenido un buen impacto, las causas de su mortalidad por culpa del hombre o naturales no han disminuido y lo más grave es que no hay un punto de acuerdo entre la comunidad científica y las autoridades.

Mientras no haya un plan que garantice la supervivencia integral de los cocodrilos, la obtención de recursos será aún más complicada. Su conservación requiere una serie de herramientas que eduque y beneficie a todas las personas involucradas, y si no se logra sólo una cosa permanecerá y es la mortalidad entre una de las especies más antiguas del planeta.