Compañías suizas y estadounidenses niegan el financiamiento de minería legal sin presentar pruebas

Las compañías acusan a la publicación de difamarlas sin ofrecer pruebas de su legalidad. Mientras tanto, grandes ecosistemas han sido dañados.

La publicación “Oro sucio: la pista detrás del London Bullion Market” ha provocado el descontento de empresas estadounidenses y suizas al ser reconocidas por financiar minería ilegal en Sudamérica.

Antes de hacer la publicación del reportaje, el medio OjoPúblico envió a las empresas involucradas un cuestionario para identificar a sus proveedores en Perú y los montos invertidos en oro además de prácticas comerciales pero ninguna dio respuesta. Se solicitaron diferentes entrevistas con el mismo fin sin obtener su participación.

El artículo se preparó con información del Estado Peruano sobre la minería ilegal y su financiamiento, organismo que desde 2012 ha reunido documentación al respecto. Las empresas MKS Finance y Metalor Technologies, ambas suizas y Kaloti Metal Logistics, estadounidense, fueron las que rechazaron el contenido del reportaje.

La problemática central es que la extracción del metal es de origen desconocido y esta explotación ilegal ha devastado extensas zonas de la Amazonía, el altiplano y otras regiones de Perú y algunos otros países de Sudamérica.

Mientras haya empresas que compren oro ilegal, habrá otras que se dediquen a obtenerlo por ellas, por lo tanto la destrucción de los ecosistemas sudamericanos seguirán en peligro.

Desafortunadamente, durante la investigación las empresas se muestran poco participativas pero sí han exigido que se retiren las “difamaciones” hechas con su nombre. Sean o no culpables, aquí hay dos hechos centrales: el Estado Peruano tiene datos que apuntan hacia ellas y ellas desmienten estos datos sin ningún tipo de pruebas.

Otra cosa que también es un hecho es que esta industria ha causado graves daños a la naturaleza sin que nadie se haga responsable. Lo anterior si mencionar el daño que ya causa la minería aunque sea legal. El comercio y la explotación de los recursos naturales debe realizarse de forma sustentable además de propiciar el desarrollo natural y económico de la gente de la región.