Microbiólogo holandés fabrica concreto autorreparable

Henk Jonkers se inspiró en la forma en que nuestros huesos se vuelven a unir luego de una fractura para crear este bioconcreto.

Inspirados en el maravilloso funcionamiento del cuerpo humano, el microbiólogo Henk Jonkers de la Universidad Tecnológica de Delft en Países Bajos, decidió crear un bioconcreto que se autorrepara al igual que la estructura de nuestro cuerpo, el esqueleto.

Así como nuestros huesos vuelven a soldarse, este bioconcreto integra cápsulas de bacterias que producen piedra caliza, Bacillus pseudofirmus o Sporosarcina pasteurii, con lactato de calcio. Cuando la grieta entra en contacto con el aire y la humedad, las bacterias comen lactato de calcio convirtiéndolo en calcita, con lo que las grietas quedan selladas.

El concreto u hormigón es el material de construcción más utilizado en el mundo, con este invento pueden resolverse problemas comunes como las grietas que se producen durante la edificación. Muchas veces, el concreto presenta grietas que pueden provocar fugas que permitan la corrosión de la estructura de acero y entonces sí causar daño al edificio.

Las estaciones de salvavidas son ejemplos de construcciones que a menudo presentan este tipo de problemas por las condiciones climáticas. Jonkers hizo una pruena de este concreto autorreparable en una estación y sigue hermética desde 2011, lo que le hizo acreedor de un premio.

Como única desventaja, este concreto aún tiene un costo elevado respecto al convencional, de $34 a $37 dólares aproximadamente por metro cuadrado. Debido al costo, la primera etapa se centrará en el uso de bioconcreto en estructuras problemáticas como subterráneas o marinas. Este año se pondrá a la venta 3 productos, hormigón autorreparable, un mortero de reparación y un medio de reparación líquido.

Ahora se encuentran trabajando en una versión de menor costo a base de azúcar para poder bajar costos de producción. El mundo se encuentra trabajando en más formas de bioconcreto muy interesantes y su aplicación en el mundo lograría una reducción del 5% de emisiones de CO2 en el mundo.

La tecnología de este bioconcreto logrará un ahorros más allá de su costo a largo plazo, tanto en la construcción como en nuestra huella ecológica.