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Desafíos de la arquitectura participativa en Chile y Japón

La sustentabilidad en la arquitectura no pasa solo por la no contaminación o el reciclaje de materiales, sino también por un equilibrio entre economía, sociedad y ecología.

Pese a la distancia y las diferencias socio-culturales marcadas por la cosmovisión oriental y occidental, Japón y Chile comparten condiciones que de una u otra manera han marcado de manera similar a sus pueblos, los que por tener una geografía alargada, vastas extensiones de costa, volcanes activos y estar ubicados en el Cordón de Fuego del Pacífico, han tenido que enfrentar situaciones comunes como terremotos y tsunamis.

Sin duda los pueblos de Chile y Japón saben de resiliencia, y en el proceso de reconstrucción la arquitectura juega un rol fundamental que este último tiempo se ha visto exigido por una modificación en la manera de hacer las cosas. De ahí nace la arquitectura participativa, aquella que se abre e integra a las personas en los procesos de diseño y construcción de un proyecto.

Esto no es tarea fácil. Actores tan disímiles como los arquitectos, la gente, el mundo privado y el público deben converger en pos de un resultado que beneficie realmente a la población.

La sustentabilidad en la arquitectura, entonces, no pasa solo por la no contaminación o el reciclaje de materiales, sino fundamentalmente por un equilibrio entre economía, sociedad y ecología.

En este contexto, esta mañana se realizó el Conversatorio “La experiencia japonesa en el desarrollo de barrios”. Los arquitectos japoneses Yoshiharu  Tsukamoto  y  Sando  Takuto, expusieron ante autoridades, académicos y vecinos del Barrio Bellavista sus experiencias en la participación ciudadana y la gestión público-privada en el desarrollo de  proyectos de arquitectura, barrio y ciudad; iluminando la discusión sobre el sector de Bellavista y sus alrededores, a través de la experiencia nipona.

El desafío del Parque Miyashita

En pleno centro urbano y comercial de Tokio, la oficina de arquitectura Atelier Bow-Wow de la que es parte Yoshiharu  Tsukamoto, llevó a cabo la reconstrucción de un antiguo parque construido en 1964 para los Juegos Olímpicos de ese entonces, y que a partir de 1973 entró en decadencia.

Hasta hace poco, el lugar era le hogar de indigentes y, lejos de cumplir con las funciones de un parque, se había convertido una zona insegura para mujeres y niños.

Dentro de los obstáculos que tuvieron que enfrentar los arquitectos estuvo la falta de recursos por parte del gobierno nipón, las manifestaciones ciudadanas en contra de la remodelación y la negación de los indigentes de dejar el que por años había sido su hogar.

Así, tras un proceso que duró alrededor de dos años, el proyecto consiguió el auspicio de Nike S.A. y resolvió por instalar un albergue provisorio a un costado del parque para no desalojar a los indigentes.

El desafío de la arquitectura hoy es hacer espacios para el uso de la gente. No edificios (…) Hoy la sociedad democrática te da la opción de votar y elegir tus autoridades, pero sobre los espacios públicos no puedes decir nada. Los procesos participativos dan el derecho a las personas a intervenir activamente en la definición e identidad de los espacios públicos, dijo Yoshiharu Tsukamoto.

Por su parte, Sando Takuto, quien hace 3 años llegó a Chile para trabajar en Elemental, señaló:

Es importante la participación de los habitantes y vecinos antes de terminar el proyecto e incluso durante su construcción, para poder modificarlo y haciéndolo mejor para su comunidad. Eso aprendí de Chile y es lo que quiero hacer en Japón en el futuro.

Otra manera de considerar a la ciudadanía en el proyecto, fue construyendo un skatepark, un muro de escalada y espacios de desarrollo cultural para los jóvenes que ya ocupaban el lugar para sus actividades de danza, música y deporte.

La demolición de los edificios de la Universidad San Sebastián

En Chile han habido importantes progresos y casos exitosos de arquitectura participativa. Ejemplo de ello son la reconstrucción de Constitución tras el terremoto y tsunami de 2010, llevado a cabo por Elemental y el reciente rediseño del entorno del Nucleo Ochagavía, en la comuna Pedro Agruirre Cerda.

En casos como este la participación de la ciudadanía estuvo presente en los procesos de diseño y construcción, concluyendo en un resultado que realza la identidad y relación de la comunidad con su entorno.

Sin embargo, también hemos tenido casos que han fracasado. Por estos días, el Vigésimo Segundo Juzgado Civil de Santiago confirmó la legalidad del decreto que ordenó en 2014 demoler las construcciones superiores a 25 metros de la Torre Lote 3, ubicada en calle Dardignac 44, y de la Torre Lote 4, ubicada en Bellavista 47, por contravenir el plano regulador comunal.

Ambas corresponden a un proyecto inmobiliario desarrollado y construido por la Universidad San Sebastián y el arquitecto Cristián Boza, el que desde un comienzo fue objeto de polémica, tras las críticas por la imponente estructura que no consideraba el entorno ni la identidad del barrio.

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