Se derrite uno de los mayores glaciares de la Antártica

El Totten se derrite pero no del exterior sino de la base, lo que demuestra que las corrientes de agua más cálidas están llegando a él.

Todo se acaba, aunque parezca muy grande, aunque luzca invencible. Uno de los glaciares más grandes de la Antártida se está derritiendo, su tiempo ha llegado incluso antes de haber comprendido cómo funciona su sistema. Totten tiene un tamaño de 120 km de largo por 30 km de ancho, se sitúa a 3.200 km de la isla de Tasmania en Australia.

Totten se derrite por el agua caliente que lo rodea pero son las primeras mediciones que se realizan de la temperatura del agua. Esto comprueba la vulnerabilidad de la Antártida oriental pero aún no se puede afirmar un vínculo con el cambio climático o prever sus consecuencias en el aumento del nivel del mar.

Mediante imágenes satelitales se observó que Totten se estaba derritiendo pero no fue hasta la expedición realizada por 23 científicos y técnicos en el rompehielos Aurora Australis, que se comprobó que se estaba derritiendo desde su base y no del exterior.

De esta manera se demuestra que las aguas calientes están llegando a la Antártida oriental y que es igual de vulnerable que la occidental, contrario a lo que se creía.

La base sobre la que el Totten se asienta es de rocas que están colocadas muy por abajo del nivel del mar. Esta ubicación expone al glaciar a aguas más calientes, similar a lo que ocurre en las zonas antárticas de Sudamérica y cuyo efecto es irreversible.

Frente al Totten, las mediciones de la temperatura del agua fueron de -4 grados, sin embargo, cerca de la base son de 3 grados y esto depende de la profundidad del océano. Si bien el Totten no se derretirá por completo, al menos en algunos milenios, estas mediciones servirán para determinar el agua glacial presente en los mares y por cuánto tiempo más pueden los glaciares secuestrar CO2 de la atmósfera.