Comprobado científicamente: los perros pueden ser los mejores terapeutas

Como co-terapeutas, los perros pueden ayudar a manejar la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático y los trastornos psicóticos.

Desde los inicios de la civilización, humanos y animales han compartido un vínculo especial, el que se ha ido fortaleciendo con el paso de los siglos y la domesticación. Hoy, todos quienes tenemos una mascota podemos dar fe de la necesidad de esa compañía única, que nos asombra cuando descubrimos la empatía que pueden desarrollar nuestros animales cuando nos sentimos deprimidos.

Sin embargo, esta práctica no es nueva. Ya en el siglo XIX los pabellones psiquiátricos de Europa contaban con perros entrenados para pasearse y aliviar la atmósfera con su presencia. En 1919, médicos del hospital de Washington DC proporcionaron a los pacientes psiquiátricos perros compañeros para ayudar a su proceso de recuperación. Lamentablemente, esta práctica pasó de moda con la introducción de los medicamentos a mediados del siglo XX.

Con el fin de retomar, explorar y potenciar esta capacidad sanadora, organizaciones como American Humane Association y PetPartners han trabajado en la Terapia Animal Asistida (Animal-Therapy Assisted, AAT) -solo con perros hasta el momento- llegando a ser referentes mundiales en este campo de estudio y práctica.

Una reciente investigación elaborada por expertos de la organización ha demostrado que la AAT ha sido verdaderamente efectiva en el tratamiento de niños que han sufrido abuso o negligencia, pacientes con cáncer, veteranos de guerra o incluso estudiantes estresados en periodos de prueba.

¿Cómo trabajan los perros?

En un principio, los perros-terapeutas hacen lo mismo que los domésticos: entregan cariño, compañía y apoyo emocional incondicional. Ahora, los que son escogidos para AAT deben pasar distintas pruebas veterinarias y de temperamento, y someterse a entrenamientos de formación junto a terapeutas humanos.

Según la American Humane Association, como co-terapeutas, los perros pueden ayudar a manejar la ansiedad, la depresión, el trastorno de estrés postraumático y los trastornos psicóticos. En el estudio se observó que el vínculo humano-animal provoca un aumento en los niveles de oxitocina, la hormona que nos hace sentir bien, en ambas especies.

Cabe mencionar que el trabajo de los perros de terapia difiere del los perros de servicio -como los de rescate- y de los de compañía -en el caso de personas no videntes, por ejemplo.

La experiencia con estudiantes y reos

En Estados Unidos las organizaciones de AAT han trabajado en lugares como universidades y cárceles. Como ejemplo del primero, las universidades de Columbia y Pennsylvania ofrecen descansos con cachorros durante el periodo de exámenes finales. En la Escuela de Derecho de Yale los estudiantes pueden compartir con perros de terapia en la biblioteca.

Según un informe publicado en 2014 por la Treatment Advocacy Center, donde las cárceles son llamadas los “nuevos asilos de Estados Unidos”,  actualmente hay 10 veces más personas con enfermedades psiquiátricas graves que vive en cárceles que en los hospitales psiquiátricos del estado.

Por esto, varios estados han implementado en sus sistemas penitenciarios la AAT como una manera de reforzar la terapia sin costo. Otros países, como Irlanda y Ecuador también utilizan la terapia con perros en prisión.

La cárcel de Colorado, por ejemplo, comenzó el verano pasado con las terapias con animales. Según

A pesar de que los perros no tienen una formación especializada para esta tarea, su sola presencia es algo que los delincuentes esperan con anticipación (…) Hemos notado un efecto calmante de la presencia de los perros desde el inicio del programa“, dijo Debi Stevens, supervisor adel Programa de Acompañantes al medio Mic.com.

Gracias al programa, algunos de los delincuentes más violentos de Colorado pasan una hora a la semana disfrutando de caricias, abrazos y paseos con los perros de terapia.

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Terapia de AAT en la prisión Vancouver, en Washington. Fotografía vía Mic.com.