Bioestimulante reduce uso de sustancias químicas en la agricultura

El Centro de Biotecnología Genómica del Instituto Politécnico Nacional transfirió esta tecnología para que sea comercializada.

Nuestros cultivos están llenos de productos químicos que tratan de hacerlos creer y eliminar las plagas. Esto no es lo más saludable para los humanos ni para el medio ambiente. El Centro de Biotecnología Genómica (CBG) en Reynosa, Tamaulipas, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrolló un bioestimulante de cultivos agrícolas para frenar el uso de sustancias químicas.

La tecnología desarrollada por el IPN está hecha a partir de la bacteria Azospirillum brasilense. El IPN otorgó una licencia a la empresa Biogea para distribuir y comercializar el bioestimulante en todo México.

En las pruebas de invernadero como en el campo, la mejora en la producción de granos (de 15 a 20% más) y un notable desarrollo de las plantas. De las cepas con las que se hicieron las pruebas se seleccionaron las 3 mejores.

La colección de cepas de la bacteria Azospirillum brasilense fueron evaluadas en zonas áridas para probar su producción de fitohormonas, nitrógeno y sideróforos. De acuerdo a su desempeño se seleccionaron a las que podían tener mejor desempeño en el campo.

El bioestimulante es una alternativa viable desde un punto de vista económico para mejorar la producción de maíz y sorgo en nuestro país. Su ventaja frente a otros fertilizantes es que es natural y no impacta negativamente el suelo además de mejorar la rentabilidad de los cultivos.

Biogea y el IPN buscarán mejorar los procesos de producción agrícola a través de plantas piloto y no sólo la comercialización del nuevo bioestimulante de cultivos por lo que su alianza suena prometedora.