La eutanasia no es la respuesta [Tenencia Responsable]

La clave está en impulsar la cultura de la tenencia responsable de mascotas, con un compromiso de por vida.

Cada vez que se acerca un evento deportivo internacional, se ha vuelto costumbre enterarnos de la siguiente noticia: el Gobierno de la sede ordena medidas para exterminar a los perros de la calle. Lo vimos en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014. Lo vemos ahora en Veracruz, México, que será sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe el próximo mes.

La realidad es que esta medida se realiza regularmente, sin que sea una solución al problema de perros en situación de calle.

En Estados Unidos, cada año se sacrifican 3.4 millones de animales que no recibieron esa segunda oportunidad. En México es común escuchar, entre noticias y rumores, las acciones realizadas por las autoridades locales. Cuando los perros llegan a control canino, si no son reclamados, son sacrificados de la peor manera. No para ahí.

Un día platicando con la veterinaria de mis pequeños me comentó que son muchos los casos de personas que, por diversas razones, le llevan perros completamente sanos para que se sacrifiquen. Ya no los quieren más. Por ética profesional, compromiso y amor a los animales, ella se niega a aplicar la eutanasia a un animal si no lo cree necesario — seguramente esos animales terminan con otro médico o, de plano, en la calle.

Los callejeritos son normalmente animales que anteriormente tuvieron un hogar, pues tienen más resistencia que aquellos mal nutridos — en su caso, tienen posibilidades mínimas de sobrevivir —. La población de estos pequeños incrementa considerablemente al reproducirse, por lo cual la esterilización cuenta como una medida clave para controlar su crecimiento. Sin embargo, esta sola medida sería igualmente inútil.

La clave para controlar la situación, entonces, se encuentra en la cultura de la tenencia responsable. Se requiere de la información correcta antes de recibir a un animalito en casa, la educación para tomar decisiones conscientes y el compromiso de amar a este ser toda la vida, sin importar lo que venga en el camino.

Resulta tan fácil para ciertas personas dejar a un perro o un gato en la calle, porque alguien en la familia resultó alérgico, porque debe mudarse a otra casa en la que no aceptan mascotas, porque destructor, porque ya no es lindo, porque, porque… Así hay miles de falsas justificaciones, que no deberían existir cuando recibimos a un animalito en nuestro hogar, en nuestro corazones.

Nosotros que amamos a los animales tenemos la gran misión de generar conciencia en nuestras comunidades y compartir el mensaje. Demos el ejemplo con un trato correcto a nuestros animales y apoyemos a aquellos que necesitan de nosotros. Lo podemos hacer desde casa, apoyando a fundaciones, donando nuestro tiempo a la causa, compartiendo historias, hablando del tema. Sólo no seamos indiferentes.