Cárcel sin rejas y con mascotas en EEUU

La rehabilitación es lo que busca el Centro Correccional del condado de Chesire en New Hampshire, no castigar a los reclusos.

Cárcel siempre es un sinónimo de encierro, de rejas, de reos, de vigilancia, de castigo, de miedo. Sin embargo, en un centro penitenciario en New Hampshire, Estados Unidos, apuesta por una innovadora y humanitaria forma de rehabilitar a los reos para que tenga una segunda oportunidad.

Una de las grandes cosas que diferencian a esta cárcel de todas las demás es que aquí no hay rejas, y a pesar de lo que muchos podrían pensar, nunca se ha escapado ningún recluso. Según su director Warden Rick Ven Wickler, el problema de las correccionales es que no han bien su trabajo, y por eso necesitan más rejas, más cámaras, etc.

La mayor razón para que este centro esté libre de rejas es para evitar que los niños que van a visitar a sus padres o madres se sientan aterrados en una cárcel llena de alambres de púas. Si ya es terrible para un adulto, para un pequeño de 4 años es peor.

Otro punto a su favor es que los reclusos pueden conservar a sus mascotas.

“Tenemos el acuerdo de que las mujeres se queden con sus mascotas hasta que sean adoptadas. Ha sido muy bueno para las mascotas, y también para las mujeres”, comenta el director.

Tener una mascota es muy beneficioso para las personas, y mucho más para las que están privadas de libertad, ya que pueden distraerse y preocuparse de cuidar a un perro o gato. Al compartir con un animal se genera cierta empatía que luego traspasan a sus relaciones interpersonales.

Por último, los reos son tratados como personas, los tratan de manera educada y ellos devuelven de la misma forma. Esto se puede ver en detalles, como cuando los gendarmes les revisan las camas, luego las dejan estiradas, o que les llaman señor o señora. Al final, el respeto es mutuo, y los reclusos aprenden a ser cordiales y no a odiar a quienes los vigilan, y pueden cumplir su condena no bajo el yugo del temor, sino bajo la cordialidad y pueden rehabilitarse y volver a insertarse como buenos ciudadanos en la sociedad.