El fracking está llenando la atmósfera con metano

Según estudios recientes, las actividades de fracturación hidráulica están generando más metano del que se estimaba.

Aunque sus promotores dicen que es una alternativa energética sustentable, las evidencias han demostrado que la fracturación hidráulica, o fracking, pone en riesgo el abastecimiento de agua potable, aumenta la actividad sísmica e incluso genera daños a la salud de las personas de las comunidades cercanas en donde estas actividades se llevan a cabo.

Pero esto no es todo. En Estados Unidos se ha detectado que durante los trabajos de perforación para obtener el gas de lutitas, o shale gas, y en así como en los gasoductos, se presentan severas fugas de gas metano, uno de los gases de efecto invernadero.

Este mes fueron publicados 2 estudios en los que se demuestra que las estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) subestiman los impactos climáticos de esta industria.

En el primero de ellos, publicado la semana pasada en el Journal of Geophysical Research: Atmospheres (Revista de Investigación Geofísica: Atmósferas), un grupo de investigadores sobrevoló una zona del noreste del estado de Colorado donde se llevan a cabo actividades de fracking, tomando muestras del aire.

Concluyeron que las emisiones de metano generadas por esta actividad son 3 veces mayores al número de emisiones por hora que la EPA había calculado. Además, las emisiones de benceno – una sustancia cancerígena – son 7 veces las estimadas, mientras que otras sustancias que formas el smog también resultaron el doble de esos estimados.

De acuerdo a la investigadora Gabrielle Petron, de la Administración Nacional de Océanos y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) afirmó que estas diferencias son substanciales, pues esos estimados o inventarios son la herramienta principal de los tomadores de decisiones para evaluar la calidad del aire y los impactos climáticos. 

El otro estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciencies (Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias) fue similar, solamente que se analizó una zona del estado de Pennsylvania. Los investigadores volaron sobre un área de 2,800 kilómetros cuadrados en los que hay pozos de gas natural activos.

En un periodo de 2 días, detectaron de 2 a 14 gramos de metano por segundo por kilómetro cuadrado. Las estimaciones de la EPA en la misma área habían sido de 2.3 a 4.6 gramos de metanos, por segundo por kilómetro cuadrado.

Además, los investigadores trataron de seguir las columnas del metano para detectar sus fuentes, logrando cuantificar algunas emisiones individuales de cada pozo, según afirmó Paul Shepson, de la Universidad Purdue.

Este es tan sólo un ejemplo de los efectos secundarios de la fracturación hidráulica. En América Latina apenas empieza el boom del fracking, entonces sería prudente preguntarnos si realmente es una buena alternativa a largo plazo. 

Fuente: Frackers are flooding the atmosphere with climate-warming methane (Grist)