Temacapulín en peligro por la presa El Zapotillo

En Jalisco, un poblado quedaría inundado por un proyecto que no tiene autorización de impacto ambiental, ni se ha informado a los afectados de manera correcta.

Imagina que un día cualquiera te avisen que tu hogar y tu comunidad van a ser inundados para la construcción de una presa. El lugar donde naciste, creciste, estudiaste, tuviste familia, o al que llegaste a vivir y de inmediato te adoptó, dejará de ser lo que conoces para llenarse de agua. Esto está pasando en México.

Para conocer más a fondo de este caso, Mariana Barroso, impulsora de la petición en contra de la presa El Zapotillo, nos cuenta que está pasando en Jalisco y porque nosotros también debemos decir ¡Alto a la construcción de la presa El Zapotillo, no inunden Temacapulín!

¿Por qué Temacapulín está en peligro?, ¿En qué consiste el proyecto de la Presa El Zapotillo?

Temacapulín es un poblado de poco más de 350 habitantes, está  en el Municipio de Cañadas de Obregón, en el Estado de Jalisco. Hombres, mujeres, niños y ancianos, pobladores de esta comunidad, están en peligro, en situación vulnerable y alto riesgo por la violación de los derechos fundamentales a la propiedad, a la seguridad jurídica, a la vivienda, a la alimentación, al desarrollo, a la información, a la consulta y a un medio ambiente sano por la inminente construcción de la presa “El Zapotillo”.

Este proyecto contempla la construcción de una presa, incluyendo la cortina, el área de embalse y el acueducto, ubicado en el Río Verde. Su construcción implica la inundación del pueblo entero y otros pueblos aledaños como Acasico, Palmarejo, Cofradía y El Zapotillo.

Los datos técnicos son desconocidos para los pobladores. Fuentes e informes a los que el internet y otro medios nos han permitido tener acceso, muestran que su costo será de MXN $13,089 millones de pesos. De esa cantidad, la empresa española Abengoa México invertirá  MXN $3,754 millones de pesos, aunque se desconoce la inversión total requerida.

¿Cuáles son los impactos ambientales y sociales que este proyecto traerá?

Temacapulín proviene del náhuatl “temaxcalli”, que significa “baño de vapor” o “baños termales”, por la gran cantidad de éstos en la región quedarían sepultados. No sólo estos baños termales se perderían, sino también las tierras cultivables, de riego y de temporal, en donde principalmente se siembra chile de árbol, maíz, fríjol, calabaza y caña, alfalfa para alimentar el ganado.  Los agricultores de la zona sufrirán un severo daño en su producción.

Además ya se ha comprobado que la construcción de cualquier presa impacta los ecosistemas, además de que existe un escenario de cambio climático muy severo en los Altos de Jalisco, en el que las precipitaciones han reducido significativamente. De seguir así las condiciones, la presa ni siquiera se llenaría.

Ni hablar del impacto social y psicológico de los habitantes. A las personas que habitan en Temacampulín le están quitando sus tierras, su hogar, siglos de historia, e incluso a sus muertos y templos como el de la Virgen de Los Remedios, sin consultarles, sólo por beneficiar a unos cuantos. Se les pretende reubicar a casas sin tierra, con el argumento de que “ya no son necesarias” porque ahora se siembra sin tierra y en invernaderos.

¿A quién beneficiará realmente este proyecto?

Sin tener un programa de manejo integral de la cuenca, Guanajuato elabora el proyecto muy cercano al sitio que Guadalajara tenía contemplado para su propia captación. De ahí se lleva el caudal máximo asignado para León y entonces el agua del río Verde que abastecía a los tapatíos ya no es suficiente, porque requeriría muchos recipientes o uno muy grande para obtener el gasto firme que es el necesario en un sistema de abasto de agua potable.

Guadalajara decide hacer el recipiente para Guanajuato más grande, subir la cortina 25 metros más, lo que implica incrementar exponencialmente el impacto ambiental en Jalisco e inundar una población. León tiene la certeza de obtener el volumen máximo, y Guadalajara la suposición de que Guanajuato entregará la parte “que le sobre” para Guadalajara, es decir 3.0 metros cúbicos por segundo de los 9.6 asignados.

El agua que abastecerá esta presa no es para la población, sino para la zona industrial del puerto seco de Silao, Guanajuato,  obedeciendo a intereses transnacionales. Tanto la presa, como el acueducto, tendrán como principales beneficiarios a las empresas que inviertan en su construcción, premiando su inversión con una concesión para explotar el agua del Río Verde hasta por 25 años, en un esquema de privatización impulsado por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) con alto costo para el erario.

¿Cuáles fueron las promesas del gobernador de Jalisco Aristoteles Sandoval en relación con el proyecto?

Hace unos meses el actual Gobernador – estando aún en campaña – visitó el Temaca, tocando puertas, bebiendo agua, platicando con los habitantes, y llevando la promesa de que no permitiría la inundación del pueblo. Además en reiteradas ocasiones – tanto por medios de comunicación y redes sociales – prometió que evitaría ese atropello.

Hace unos días, a altas horas de la noche y en vísperas de periodo vacacional, el Gobierno de Jalisco emitió un comunicado en el que informa que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) no consideró como viable ninguna de las 20 alternativas para salvar esta comunidad, tratando de trasladar la responsabilidad a esa autoridad.

¿Cuál es la situación actual del proyecto?, ¿Qué acciones se han tomado para detenerlo?

La presa “El Zapotillo” se está construyendo en una total ilegalidad, pues no se cuenta con un estudio completo, no hay una autorización de impacto ambiental, no se tiene la anuencia de las comunidades, no se han expropiado las tierras afectadas, o por lo menos, toda esta información no se ha hecho del conocimiento público, y sobre todo de los afectados de la manera correcta.

Tanto la Delegada del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Jalisco, Angélica Vázquez Peregrina, como Cuauhtémoc de Regil Fernández Lara, se han pronunciado en contra de la desaparición de Temacapulín, pues “los monumentos históricos y ambientales, así como paisajísticos y naturales en los que se inserta el poblado deben ser protegidos y conservados por ser de interés de la Nación”.

Acciones ha habido y hay muchas. Los habitantes están en lucha, ya de años. Muchas voces expertas se han pronunciado en contra, incluyendo al Relator de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, quien visitó Tecamapulín en 2011. Muchas movilizaciones civiles se han unido pero nunca se ha levantado suficiente la voz. De hecho en 2013 se inició una petición de firmas que no llegó a más.

En esta ocasión la petición ya cuenta con más de 4 mil firmas, ¿Tú ya firmaste? Agradecemos a Mariana por aclararnos las dudas y por estar luchando por Temacapulín. ¡Porque Temaca somos todos y no nos vamos rendir!