Dragon Mart es cobijado por la indiferencia del gobierno mexicano

¿Cómo es que un órgano encargado de defender al ambiente no lo haga? Esta es la historia de la Profepa en México.

Ante las denuncias presentadas en Quintana Roo con respecto a la operación del proyecto Dragon Mart, el Senador Daniel Gabriel Ávila Ruiz, en conjunto con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA), presentó un amparo en el que denuncia las omisiones que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), ha hecho respecto a la construcción de este centro.

El problema es que la Profepa, encargada de regular todas las acciones que tengan que ver con el medio ambiente y, asimismo, encargada de protegerlo a través de estrategias adecuadas, hace caso omiso a las denuncias que implican temas más que elementales si se trata de tópicos tan sensibles y que es necesario evaluar ante la previsión de construcciones como el Dragon Mart.

Esto es lo que se requiere y lo que la Profepa ha dejado de lado:

  • El Dragon Mart requiere de una autorización en materia de impacto ambiental federal.
  • La Profepa no contempla que el Dragon Mart se trata de un desarrollo inmobiliario que afecta un ecosistema costero.
  • La Profepa  olvida que el Dragon Mart contempla y a su vez afecta la construcción y operación de obras hidráulicas, una desalinizadora y una subestación eléctrica.
  • Y debido a sus requerimientos, el Dragon Mart contempla actividades en un Área Natural Protegida Federal (y la Profepa lo olvida)

La sociedad civil y organismos han cumplido con su parte, al presentar sus denuncias, pero la Profepa ha incumplido la obligación de iniciar los procedimientos pertinentes a partir de las quejas (que incluyen no sólo senadores y organismos, sino también a la sociedad civil).

La Profepa debe realizar la investigación correspondiente e iniciar un procedimiento administrativo de inspección y vigilancia en este caso (y muchos otros más), pero la Procuraduría no ha dado ninguna respuesta a la fecha –desde hace cinco meses que se presentaron las quejas–, según señaló el senador.

Lo peor de esta situación, quizá, es que Dragon Mart cuenta con una autorización ilegal de impacto ambiental a nivel local, así como con la licencia de construcción para desarrollar el proyecto.

¿Qué consecuencias traerá la indiferencia de lo que se supone una ‘defensa’? Los desequilibrios ecológicos están latentes por el tipo de desarrollo y su ubicación dentro de un ecosistema costero y su cercanía con el área natural protegida Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, pero eso no es todo; Dragon Mart se disfraza de verde cuando no lo es; ya que el hecho de implementar ecotecnologías no evitará ni revertirá el daño ocasionado al ecosistema que se generará.

El texto del amparo señala que “la autoridad responsable ha sido omisa en cumplir con su obligación constitucional de proteger y garantizar los derechos humanos al medio ambiente sano, a la legalidad y al debido proceso administrativo” y esto quedó demostrado desde que el proyecto recibió luz verde.

Fuente: Interponen amparo contra Profepa por omisiones en el caso del Dragon Mart [Diario de Yucatan]