Escuela ecológica, fortalece desarrollo local y el amor por el ambiente

En Tlaxco, Tlaxcala (México), el Instituto de Educación integral Magdalena Cervantes adapta el programa oficial de la SEP con las necesidades propias de la comunidad rural.

La educación es clave para el desarrollo de una comunidad, de un estado… bueno, del cualquier país. Por algo existe la frase “los niños son el futuro del mundo”. Que mejor que educar a las nuevas generaciones, para promover un desarrollo sustentable y el amor por nuestro hogar, el planeta Tierra.

En la colonia Iturbide de Tlaxco, Tlaxcala, México se encuentra el Instituto de Educación integral Magdalena Cervantes (IEIMC), una escuela primaria que, además de ofrecer el programa oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP), complementa la formación de los pequeñines con talleres de reciclaje de papel, cocina, fotografía, canto, pintura, horticultura y juguetería de material de desecho, entre otros.

Fundada a mediados de la década de los años sesenta, ha evolucionado con las necesidades de la comunidad. Después de ser reabierta en 1993, se dio a la tarea de adaptar la formación primaria con las necesidades y problemáticas de la región.

Estos niños, al crecer, se veían forzados a formar parte de los migrantes que se cruzan a Estados Unidos o, siendo mujer, a ser jornalera con pagos bajos y pésimas condiciones laborales. Gracias al IEIMC, la comunidad tiene niños preparados para una vida sustentable y en armonía con el medio ambiente. Estos programas han reducido el ausentismo, a la vez que ofrece herramientas útiles su desarrollo.

Esta escuela ecológica ofrece educación a bajo costo, pues los habitantes de la comunidad no tiene la capacidad económica para solventar una colegiatura. Las familias pagan sólo un 20%; el resto de las operaciones son cubiertas gracias a donaciones, a veces, no garantizadas. El Proyecto San Isidro de educación respalda las operaciones de la escuela, sin embargo, queda mucho más por hacer.

Para conocer más sobre el proyecto, visita su página web.

Fuente: René López Caballero