Xochicuautla necesita nuestra ayuda

Con la autopista Naucalpan – Estado de México, no sólo acabará con una porción de bosque. De materializarse el proyecto el ecocidio tendrá un grave impacto en las especies endémicas, en la escasez de agua y, en especial, en la cultura otomí.

Se nota que en México no tenemos respeto. No conocemos nuestra historia, que se repite una y otra vez, sin medir consecuencias. Mucho menos consideramos a nuestros pueblos originarios, sus costumbres y ni a la Madre Tierra que protegen. Esos bosques, lugares sagrados, nos mantienen con vida. Ahora se encuentran en peligro por una carretera privada de lujo, que busca “facilitar la vida” de unos cuantos.

Hace unos días les comentaba sobre la entrada de granaderos a San Francisco Xochicuautla, por donde cruzará un proyecto carretero que pretende conectar a Naucalpan con el aeropuerto de Toluca. El trazo de la autopista mutilará el bosque Otomí – Mexica, conocido también bajo el nombre de Bosque de Agua. Un espacio considerado el pulmón principal, fuente de agua y oxígeno, para los valles de México y Toluca.

La comunidad otomí ha luchado por muchos años para evitar que este proyecto se haga una realidad. Protegen a la Madre Tierra y sus lugares sagrados, donde han realizado sus ceremonias, transmitidas de generación en generación. Preocupados por sus costumbres y su descendencia, lanzan un grito de auxilio para dar a conocer las irregularidades en torno al proyecto que pretende mutilar sus milenarias rutas sagradas.

A través del espacio Frente de Pueblos Indígenas, ofrecen información sobre los movimientos en la zona. Se detalla la manera en la que el gobierno del Estado de México realiza la expropiación del bosque, para materializar un proyecto que está en papel desde hace años. ¿Qué pasa con el compromiso hacia el Medio Ambiente y los recursos naturales?, ¿qué me dicen del respeto hacia estos espacios sagrados de la cultura otomí y de todo México?

El atropello a nuestros hermanos es evidente. No se ha considerado sus usos y constumbres; mucho menos se ha realizado una consulta a la comunidad. En una acción de total falta de respeto a aquellos protectores del bosque que es de todos.

Gracias a la corrupción y a la imposición, grupos de poder están a punto de imponer un proyecto, una carretera que promete el “espejito” de mejorar las rutas, acortar distancias, evitar el tráfico. Lo que gusten. Una autopista privada, que ¿beneficia a la nación? Tal vez a unos cuantos, mientras todos pagaremos un alto precio: menor calidad del aire, agravamiento en la escasez de agua, un grave impacto a las especies endémicas — muchas a punto de desaparecer —.

Por eso, es momento de conocer el caso. De mantenernos informados de lo que ocurre sen Xochicuautla — de eso que no aparece en las noticias de la noche — y firmar una Petición para el Gobierno de Mexico: No a la ecocida autopista Naucalpan-Aeropuerto de Toluca

Link/Foto: Frente de Pueblos Indígenas