Invertir en ciudades verdes garantiza mejor calidad de vida

De no realizar la inversión, México aumentará un 90% en emisiones de dióxido de carbono para 2050.

La contaminación ambiental afecta nuestra salud. Con las múltiples noticias que comentamos en este espacio, resulta una declaración obvia. La contaminación del aire destruye vías respiratorias. Los metales pesados del agua llegan a nosotros en el alimento. El calentamiento global amenaza con destruir el equilibrio natural de la vida misma. Compartimos soluciones puntuales, sin llegar a la imagen completa — the big picture, como dicen por ahí —. Entonces ¿cuál es la solución?

Encuentro un interesante artículo en El Empresario, donde se expone la siguiente idea: una ciudad verde asegura mejor calidad de vida. De igual forma resulta un enunciado obvio. Una ciudad inteligente, que aprovecha sus recursos de manera eficiente, en teoría, reduce su huella en el entorno: desperdicia menos recursos, generan menos contaminantes. En otras palabras, mantiene un equilibrio. Lo que falta para llegar a ese ensueño ambiental es una buena inversión.

De acuerdo con datos compartidos por Schneider Electric, la población mundial se encuentra concentrada en sólo el 2% de la superficie. Sólo en estos lugares, en ese espacio tan reducido, se consume el 80% de la energía eléctrica producida a nivel mundial.

En México, por ejemplo, sólo se aprovecha el 33% de la energía eléctrica generada; el resto se desperdicia debido a fallas en las redes eléctricas de transmisión. Lo mismo ocurre con el agua, líquido vital que se desperdicia en 35%. En general son fallas en la infraestructura urbana, mismas que se pueden resolver con una buena inversión… algo que simplemente no sucede.

La recomendación es adoptar el concepto de ciudades inteligentes, que cuenten con servicios e infraestructura acorde a las necesidades de la sociedad. Al seguir este modelo, se garantiza la eficiencia de los recursos, sin desperdicios, sin contaminantes. De apostar por esta alternativa, nuestra huella reduciría considerablemente en lugar de ir a la alza como lo vamos registrando hasta el momento.

Para darnos una idea, los costos para la construcción de un edificio inteligente se elevan entre 5% y 10%, en comparación a un edificio regular. Esta primera inversión muestra beneficios a largo plazo y se ve reflejado en la reducción de costos en electricidad y agua; además el mantenimiento bajo en comparación de los edificios tradicionales. Además este sistema inteligente es capaz de llegara un balance que reduzca significativamente nuestra huella.

La implementación de esta tecnología disminuye las emisiones de dióxido de carbono, dando pie a un ambiente más limpio. Evita el desperdicio del agua, que es esencial para crear espacios verdes, llenos de vida. Por último se puede complementar con un plan de urbanización inteligente, que aproveche los espacios y las distancias; como la propuesta de ciudad humana del movimiento #77 urbano.

En realidad la solución a nuestros problemas está en nuestras manos. Aquí el reto es realizar la inversión y, si los gobernantes están dispuestos, ofrecer facilidades para revertir de alguna manera las consecuencias de nuestros malos hábitos y costumbres.

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Fuente: Ciudades verdes aseguran mejor calidad de vida (El Empresario)
FotoMicrotoerisme (Wikimedia) / (cc) by-sa