Pan de Pascua chileno

Un infaltable en la época navideña en Chile, este dulce pan con frutos secos y confitados, es la versión criolla del Panettone italiano

Ya se comienza a vislumbrar la presencia de la navidad, y aunque queda aun más de un mes para celebrar esta fiesta familiar, el comercio se ha encargado de recordárnosla. Las decoraciones, adornos y luces para entrar en la onda navideña ya están protagonizando las vitrinas de los centros comerciales. Además de la ola consumista que se da cuando se acerca esta fiesta, aparecen cosas buenas como el Pan de Pascua, una especie de queque con frutos secos y frutas confitadas que los chilenos comemos en estas fechas.

No sé si ustedes se han preguntado de dónde viene el Pan de Pascua, o como se creó la versión que nosotros comemos. Se dice que el origen de nuestro Pan de Pascua data de alrededor de siete siglos atrás, del poblado alemán llamado Naumburg/Saale, donde se cocinaba un pan de levadura y mazapán llamado “Stollen” o “Christollen” que significaba “Pan de Cristo”. Una receta tradicional a la que de a poco se le empezaron a incorporar frutos secos como nueces, almendras y fruta confitada, se dice que como una manera de recordar la tierra de Jesucristo donde estos frutos se daban en abundancia.

Desde entonces se pueden encontrar muchas variaciones del Stollen en el mundo. Se dice que el primer Pan de Pascua que llegó a Chile hace unos 150 años era el Panettone, de origen italiano. Hasta el día de hoy, este se caracteriza por su altura (alrededor de 15 cms), su suave gusto a frutas cítricas, y su liviano bizcochuelo, de textura porosa. Y aunque fue muy popular en la época, éste derivó a una adaptación criolla que hoy conocemos como el Pan de Pascua chileno, más oscuro, húmedo y bien compacto. Este se elabora con canela, jengibre, miel de abeja, frutas confitadas, nueces y otras esencias. Pero como pasa con las recetas tradicionales, cada familia le pone sus propios toques, como unas gotitas de cognac o café e incluso manjar, todo para que quede más sabroso.