La taza de té perfecta

Aprende qué factores considerar para lograr infusionar de manera correcta el té y que éste se exprese completamente a la hora de tomarlo.

Los invito a cerrar los ojos e imaginarse el proceso productivo del té… Imaginen aquel jardín perdido entre la bruma y las altas cumbres de las montañas chinas, imaginen a aquel agricultor que presta un gran cuidado a sus plantas, las protege constantemente del clima, pestes y plagas, tal como fueron protegidas por su padre y abuelo, y tal como serán protegidas por su hijo, cuando llegue el momento.

Plantaciones con historia, en donde la expertise de aquellos que han dedicado su vida al té les dice exactamente cómo y cuándo cosechar. Esa cosecha será un arduo trabajo para toda la familia y pueblo de esas regiones, quienes se abocan 100% a la tarea. Cada brote y hojas serán cuidadosamente recolectados de la Camellia Sinensis a mano, un trabajo que dura días y semanas, sólo para producir unos cuantos kilos de té.

Luego, cual si fuera un arte, esas hojas de té frescas se convertirán en las hebras que irán a parar a nuestras teteras y tazas.

Los procesos productivos del té son muy distintos y justamente difieren dependiendo del tipo que éste sea: blanco, verde, negro, etc. Así que posterior a la recolección, imaginemos un sinfín de procesos en que se mezclan años de historia y tradición, que se llevarán a cabo para producir el té.

China es un país muy lejano para nosotros, al igual que gran parte de los países productores de té de alta gama, por lo tanto esas finas hebras aún tendrán que emprender largos viajes para que puedan llegar finalmente a nuestras manos.

Ahora mi pregunta es la siguiente, ¿Cómo preparamos ese té?, ¿usted lo sabe?

Ese mismo té plantado en tierras lejanas, cuidado, cosechado a mano, elaborado artesanalmente, empacado y enviado en un largo viaje sólo para estar ahí en frente de uno. ¿Usted realmente sabe cómo prepararlo?

Kakuzo Okakura, padre del té en Japón y autor de “El Libro del Té” escribió: “El té es una obra de arte y necesita una mano maestra para que sus nobles cualidades puedan brillar en todo su esplendor”. Y como dicen por ahí… No importa qué tan caro sea el té que compras, si lo infusionas incorrectamente sabrá horrible…

Existen 5 factores fundamentales que tenemos que considerar a la hora de infusionar nuestra taza perfecta: Agua, temperatura, cantidad, tiempo y equipo.

De no considerar alguno de estos, nuestra infusión no se expresará correctamente y obtendremos algo muy distinto a aquello que nuestro agricultor de la historia pensó para nosotros.

El agua ha de ser pura y fresca, el exceso de minerales en el agua produce astringencia. Utilizar agua purificada permite al té infusionarse correctamente y expresarse con propiedad.

La temperatura del agua ha de ser medida, tés negros resisten y requieren altas temperaturas (agua recién hervida) para poder infusionar, entregar todo su aroma, color y generar esa intensidad en la taza. Por otro lado tés más delicados como los verdes, blancos y algunos oolongs, se quemarían si vertiéramos agua hirviendo sobre esas hebras, liberando un excesivo y desagradable amargor.

Nota: Muchas veces escucho a gente decir cuanto detestan el té verde por su amargor y sabor intenso. Por lo general esto se debe a una mala selección de la temperatura del agua. Preparar el té verde de la misma forma en la que preparamos el clásico té negro en bolsita de la casa es un ¡craso error! Para tés más delicados son recomendables temperaturas entre los 70º y 75º C.

¿Cuánto té utilizo? Es otra pregunta muy sabia, ya que a mayor cantidad, más intenso el té, mayor astringencia, lo que comúnmente llamamos más “cargado”. Por otro lado si echo muy poco té, obtendré una infusión carente de sabor, de color y poco expresiva aromáticamente. Entre 2 a 3 gramos (una cuchara de té colmada) por cada 200 ml de agua (una taza de té estándar) es el ideal en la mayoría de los tés. En el caso de estar preparando una tetera, una cucharada por taza y no podemos olvidar una extra para la tetera, cuestión de tradición y de volumen.

¿Un minuto, tres minutos o cinco minutos? Eso también depende de qué tipo de té estoy preparando. La regla general, con muchas excepciones es la siguiente: Tés negros entre 4 a 5 minutos, aunque los más delicados como el Darjeeling infusionan mejor a 3 minutos y medio (créanme esos 30 segundos sí influyen), Oolongs van a depender del grado de oxidación, mientras más oxidados infusionar por más tiempo. Tés verdes son mucho más delicados, algunos se infusionan sólo por breves segundos, como estándar diría entre 1 1/2 minutos  y 2 minutos para tés verdes japoneses, entre 2 a 3 minutos para tés verdes chinos que tienden a ser más resistentes. Tés blancos y rojos, varía mucho entre variedad y lo que queremos lograr, muchas infusiones delicadas (algunos segundos) o sólo una infusión intensa (dejar por algunos minutos).

A la hora del equipo se pueden barajar distintos conceptos. Material de la tetera por ejemplo, asociado a algunas variedades de té: Porcelana y Loza para té negro e infusiones, ya que mantiene el calor. Vidrio para té verde y blanco, justamente ya que no mantiene el calor. Greda para Oolong y Pu Erh, ya que logra absorber los aromas de estos tipos de té.

Por otro lado lo más importante es el espacio de las hebras para infusionar, ya sea filtro de metal, de papel, cucharas infusoras, coladores, etc. Siempre debemos considerar el espacio que tiene el té para expandirse al momento de infusionarse, si falta espacio, la hebra no se expandirá, no se humectará completamente y la infusión no se logrará como corresponde.


Si consideramos todos estos factores a la hora de preparar nuestro té, aquel traído de esas lejanas montañas cubiertas de bruma, créanme que todo ese esfuerzo no habrá sido en vano y que podremos disfrutar de lo que todo infusor espera lograr, una taza perfecta.