Preocupante relación entre comida y cambio climático

¿Sabías que a 40 grados C no hay fotosíntesis? Eso se llama choque térmico. Y sin fotosíntesis no hay producción de oxígeno. Pues este año entre los meses de julio y agosto de 2012 hubo muchos días sobre esa temperatura.

¿Qué pasa cuando las sequías atacan campos fértiles en donde crece maíz, trigo, arroz, soya, caña de azúcar, papas o cambures (bananos)?

¿Qué pasa cuándo se supone que es verano, pero las cosechas están siendo azotadas por lluvias e inundaciones?

¿Qué pasa cuando hace tanto calor que ni siquiera las abejas tienen fuerza para salir de sus panales a polinizar las flores? ¿Tanto calor que hay incendios forestales hasta en la tundra, ¡¡zona de osos polares!!, como en este verano de 2012?

Y en simultáneo, cada minuto somos más y más las personas en el mundo que necesitamos comer…

¿Qué pasa?

Que se disminuyen y pierden cosechas enteras, que la comida escasea y se hace extravagantemente costosa. Que hay menos comida para más personas. Y eso está pasando en este momento en nuestro planeta. El cambio climático y sus patrones raros están afectando las cosechas de las que nos alimentamos todos.
Este verano el maíz llegó al precio más alto por fanega (medida de volumen) de su historia. Lo que se pensaba a principios de junio que sería una maravillosa cosecha de 376 millones de toneladas fue 100 millones menor debido a la larguísima y sofocante sequía que azotó al hemisferio norte durante todo el verano.

Otros efectos del calor sobre los cultivos

¿Sabías que a 40 grados C no hay fotosíntesis? Eso se llama choque térmico. Y sin fotosíntesis no hay producción de oxígeno. Pues este año entre los meses de julio y agosto de 2012 hubo muchos días sobre esa temperatura.

El calor también afecta la polinización, y sabemos que por lo menos el 35% de cada bocado o trago que nos metemos en la boca se lo debemos a algún polinizador. Al maíz, por ejemplo, que es el alimento más popular del planeta pues se utiliza en muchísimas comidas y procesos, incluyendo la producción de quesos, leche, huevos, hamburguesas, yogurt, helado y miles más… simplemente se le secan los estambres con el exceso de calor y sin ellos no puede hacer las mazorcas.

Otro detalle: la naturaleza y sus procesos son un sistema de ritmos precisos que van de la mano con el clima, y el calentamiento global está modificando estos ritmos. Las especies que se ocupan de la polinización pueden no adaptarse al cambio de ritmo, o a las altas temperaturas y no logran hacer el trabajo.

¿Sabes cuánto dependemos de que esas abejas, murciélagos, moscas, mariposas y demás cumplan? Muchísimo.
El 75% de las plantas y cultivos con flores existen gracias a la polinización animal. El 100% de la polinización del cacao se la debemos a una mosquita más pequeña que la cabeza de un alfiler, la única capaz de recorrer los pasillos intrincados de la flor del cacao… ¡¡¿Te imaginas un mundo sin chocolate?!!

Hambre y cambio climático

Chiste aparte, según earth-policy.org, cuando uno de los tres granos fundamentales (maíz, arroz, trigo) sube de precio, los otros dos lo siguen. Y estos tres cereales son la base de toda la alimentación del planeta, de manera que habrá más personas con hambre en el mundo.
Estamos frente a un mundo que, en la medida en que se siga recalentando se reducirán las lluvias, seguirán perdiéndose cosechas, subirán los precios de los alimentos y habrá más personas con hambre.

Por otro lado, hace apenas unos días nos llegó a través de worldwaterweek.org una estadística grotesca que dice que 1,3 millardos de toneladas de alimentos se pierde o bota al año, es decir, un tercio de la producción global… con toda la energía y agua que esto implica. Sólo con lo que se desperdia al año entre EEUU y la UE combinados podríamos alimentar a toda la gente con hambre del mundo ¡¡tres veces!!

¿Entonces? ¿Vamos a seguir usando un modelo que está comprobado que es un fracaso? No hay alternativa: tenemos que aprender a ser sustentables.
¡¡Escuchemos al Planeta!!

Link: Huertos: Una manera de adaptarnos al cambio climático

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