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Los secretos culinarios de los mandatarios

Los chef de estado de 25 naciones se reunieron en Francia esta semana, para el encuentro del “Club de Chefs de los Presidentes” una ocasión donde entre otras cosas, fueron revelados los gustos de varios mandatarios del mundo.

A través de la historia los chefs de estado han estado tras bambalinas en las principales reuniones de la diplomacia internacional, pavimentando el camino para las discusiones y ayudando a relajar las tensas relaciones entre algunas naciones. Su importancia es tal que incluso tienen su propio club, el  Club de Chefs de los Presidentes o Jefes de Estado (Club des chefs des chefs), el que se reunió esta semana en París para compartir sus experiencias, consejos, ingredientes y recetas sobre cómo atender una cena diplomática.

Este club que reúne a 27 chefs de distintos gobiernos y monarquías fue creado en 1977 por el empresario francés Gilles Bragars, quien es un convencido de que una comida puede crear un impacto en el ánimo y buena disposición a la hora de tomar decisiones fundamentales, como lo son casi todas las que toman estos hombres y mujeres de gobierno. “Siempre digo que la política divide, pero las mesas unen a la gente”, dijo Bragard en el último encuentro del club.

Y aunque se les conoce por su discreción, ya que son una funcionarios de confianza, algunas de sus anécdotas dan cuenta de los gustos y carácter de algunos mandatarios. Por ejemplo, el chef ruso aseguró que el Kremlin tiene todavía un catador oficial para asegurarse que la comida de Vladimir Putin no ha sido alterada o envenenada. O la vez que Margaret Thatcher pidió el chef inglés agasajar con una comida magnífica al entonces presidente francés François Mitterrand, lo que se hizo con un plato de ternera con champiñones morrillla y luego, además de felicitar al chef, le dijo que era un plato demasiado caro.

También es conocida la predilección de Angela Merkel por la cocina francesa o que es mejor evitar servirle alcachofas a François Hollande, dice el chef del gobierno francés, quien aseguró estar contento pues tras la salida de Nicolas Sarkozy volvió el queso al palacio Elíseo. Otro tabú en las cenas diplomáticas francesas para norteamericanos es el foie gras, el que recientemente fue prohibido en California porque para obtenerlo se trata cruelmente a los patos o gansos.

Respecto a los presidentes de EE.UU., conocidos por ser foodies, Michelle Obama prefiere las preparaciones con frutas y verduras, pero al parecer Barack detesta las betarragas. Además es sabida la preocupación de la primera dama por una alimentación saludable, creó un huerto en la Casa Blanca, además de mantener una producción propia de miel.

El chef del principado de Mónaco, indicó que el príncipe Alberto es un refinado gourmet, que tiene debilidad por la cocina mediterránea y los productos orgánicos. Además, también cocina platos tradicionales sudafricanos para homenajear las raíces de la princesa Charlène, por ejemplo, el bobotie, un flan de carne con almendras y albaricoques.

Fuente: “Chefs revelan los secretos culinarios de los jefes de Estado” (El Comercio)

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