Lifestyle

¿Conoces los vinos biodinámicos?

La expresión del lugar de origen en los vinos es una de las metas más preciadas de los enólogos. La agricultura biodinámica es una de las alternativas más comprometidas con esta expresión del terroir, produciendo vinos que son únicos y que hablan de un lugar, de un suelo, de un clima y del trabajo hecho en ese terreno en particular.

Los viticultores y enólogos que eligen trabajar sus parras y vinos basados en el sistema biodinámico, comparten la filosofía de que la tierra como organismo vivo y todo lo que se produce en ella está interconectado con los demás seres del universo. En este caso, el suelo donde crecen las parras se ve influenciado por los movimientos de los astros y la fauna y flora del lugar.

Y es que los vinos biodinámicos, se podría decir, que van un paso más allá que los vinos orgánicos. Los biodinámicos, si bien mantienen su compromiso con la vuelta al equilibrio natural y evitan, al igual que los orgánicos, el uso de químicos o pesticidas en su elaboración, siguen las concepciones de la agricultura biodinámica, desarrollada a partir de los postulados del austríaco Rudolf Steiner, padre de la corriente de pensamiento antroposófico.

En palabras simples, la agricultura biodinámica tiene un gran principio fundamental, la visión del suelo y la granja como un organismo vivo, por lo que el suelo debe ser preservado y vuelto a su equilibrio natural para que sea autosustentable. Para que el terreno o granja sea una entidad en sí misma, la idea es que se auto contenga y por eso los trabajos están orientados a promover la vida del suelo, vivificarlo y devolverle su energía a través de diferentes procesos, uno, rotación de cultivos seleccionados, dos, aplicación de diferentes preparados biodinámicos, hechos en base a determinadas hierbas y estiércol, que aportan minerales, y tres, organización de las faenas de acuerdo a un calendario biodinámico, que dice la influencia de los astros, los planetas y la luna en los cultivos y el suelo. De este modo, se definen los días del mes en tallo, hoja, flor y fruto, donde las plantas se expresan de distintas maneras.

La meta de este tipo de agricultura es tener viñedos equilibrados naturalmente, sanos, que produzcan uvas de mejor calidad y gran expresión. Así, se verán reflejadas en un vino que expresa su personalidad y su unicidad. Algunos son escépticos, pero en verdad cuando pruebas un vino biodinámico, por lo menos yo, he sentido una intensidad diferente y una gran expresión de la fruta, son vinos equilibrados, que no son tan alcohólicos, por lo que son fáciles de beber y cuando lo haces, vas descubriendo distintas capas. Quizás en el momento de tomarlos no te des cuenta de la diferencia, pero si después los comparas con un vino mainstream o producido a nivel industrial, te das cuenta que son únicos, como que tienen una energía especial y una gran autenticidad.

Si te interesa conocer más de esta tendencia, puedes investigar sobre el francés Nicolas Joly, padre de la viticultura biodinámica. En Chile, puedes probar los vinos de Álvaro Espinoza, uno de los precursores de los vinos biodinámicos en el país (Viña Emiliana, Coyam y Gê, y los vinos Antiyal, su proyecto personal. En tiendas especializadas).

Tags

Lo Último


Te recomendamos