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India: La historia del súper algodón que no resultó

La disminución de la producción, el aumento de los costos y nuevas enfermedades aplastaron de manera dramática las esperanzas que se tenían en el algodón transgénico tras su introducción en los cultivos indios hace diez años como una forma de impulsar la economía.

La disminución de la producción, el aumento de los costos y nuevas enfermedades aplastaron de manera dramática las esperanzas que se tenían en el algodón transgénico tras su introducción en los cultivos indios hace diez años como una forma de impulsar la economía.

A una década después de su excelente debut, el algodón genéticamente modificado ha resultado ser una gran decepción. Las plantas son vulnerables a nuevas enfermedades y el rendimiento es mucho menor de los esperado.

El gobierno de Andhra Pradesh anunció que la cosecha del año 2011 fue mucho menor que la del año 2010 y, por primera vez, el gobierno de Maharashtra y la corte del vecino estado de Madhya Pradesh demandaron con éxito a la empresa alemana de semillas Bayer Crop Science por 850.000 euros a nombre de los más de 1.000 agricultores cuyas semillas no tiene el rendimiento prometido.

Bayer Crop Science niega toda responsabilidad y declara que es culpa de las malas condiciones meteorológicas y un mal manejo de la producción. De hecho, planea apelar a la sentencia.

Desde que el algodón transgénico (GMO) se introdujo en India el año 2002, los cultivos se duplicaron y el país se convirtió en el segundo productor mundial. Pero la “revolución blanca”, como se la llamó, ahora provoca más sospechas que entusiasmo.

Activistas anti GMOs creen que las grandes cosechas de los primeros años se debieron a mejores condiciones climáticas y sistemas de irrigación. Durante los últimos seis años, la producción promedio se estancó mientras que los cultivos de algodón transgénico se cuadriplicaron.

En 2009, el ya conocido por todos Monsanto admitió por primera vez que su variedad de algodón “Bollgard” había perdido su resistencia a los gusanos de los campos de Gurajat, en el oeste de la India. Dos años más tarde, el directo del Central Institute for Cotton Research (CICR), Keshav Raj Kranthi, advirtió de la creciente vulnerabilidad del algodón a las bacterias.

“La productividad en el norte de India debería decrecer a medida que la capacidad de producción de las semillas se hace menor. Las últimas semillas hyrbid también se han contaminado con el virus leaf curl y son más vulnerables a los parasitos, mientras que las semillas no transgénicas presentan mayor resistencia”, indica el reporte de mayo 2012 de la CICR. Kranthi agrega los cultivos de semillas transgénicas utilizan más agua y nutrientes, lo que lleva a un agotamiento del suelo y se hacen necesarios fertilizantes para maximizar la producción.

El problema es que estos fertilizantes, las semillas modificadas y los pesticidas son muy costosos y los agricultores se ven obligados a  tomar prestamos locales o bien deber de forma directa a los proveedores de semillas y fertilizantes. Como resultado, una disminución en la producción o malas condiciones climáticas pueden resultar en una tragedia. En el año 2006, en la región de Vidarbha, miles de agricultores se suicidaron tomando pesticida debido a que no podían pagar sus deudas.

Tras diez años de algodón transgénico, las semillas locales de la India han desaparecido. Mientras las empresas prometen mejores granos, los activistas anti transgénicos demandan una moratoria inmediata a los cultivos de este tipo de algodón en el país.

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