Sebastian Contreras: “La arquitectura debe inscribirse dentro del paradigma ecológico”

Es un ferviente defensor de la arquitectura sustentable y de las energías limpias, una visión determinante para incentivar a los profesionales a lograr un Futuro Verde.

Sebastian Contreras Rodríguez, es un arquitecto graduado de la Universidad Católica de Chile, Master en Arquitectura de la Universidad Católica de Chile y diplomado en Planificación y Gestión Urbana de la misma Universidad. Es fundador y director de Estación Espacial,  es también ganador del concurso “2030: Medellín ciudad soñada” y cabeza del proyecto TWO: Thinking Without Oil, el cual investiga la huella de el petróleo en las ciudades del mundo.

Es un ferviente defensor de la arquitectura sustentable y de las energías limpias, una  visión determinante para incentivar a los profesionales a lograr un Futuro Verde.

Contreras se entrevistó con Veo Verde  y nos contó sobre distintas temáticas de nuestro interés como la energía, la sustentabilidad, la arquitectura y el destino de Chile y Latinoamérica en estas materias.

Veo Verde: ¿Dónde nace tu interés por mezclar la Arquitectura con la sustentabilidad?

Sebastian Contreras: Soy un convencido que la Arquitectura pensada, profunda, social, sin pretensiones, clara, económica, atmosférica, es sustentable. Con esto no estoy hablando de aquella que es solo construcción, repartidas hoy en gran parte de nuestra ciudad, de registro inmobiliario vulgar, neoliberal, grandilocuente y pesado. Lo que conocemos como Arquitectura a secas, siempre fue sustentable. Siempre fue pensada para y con las personas y su medio.

Hoy por hoy considero que la arquitectura, ha olvidado que es parte constituyente de un eco-sistema. De hecho, muchos aun consideran que la arquitectura actúa sobre un lugar y eso es una gran equivocación. El lugar es carente de extensión, solo precisa de un lote y de unas consideraciones geográficas básicas. Hoy la arquitectura debe volver a actuar y dialogar con el eco-sistema, como fue en sus inicios, cuando privilegiaba las condiciones locales por sobre las globales. Fundar y fundirse en y con el paisaje. Creo en ese sentido, que la arquitectura debe inscribirse dentro del paradigma ecológico, como marco para generar un cambio.

Luego de un viaje realizado al Amazonas Colombiano y Brasilero, pude visualizar más claramente la relación arquitectura-sustentabilidad. Esto me lleva en la actualidad a vincularme con discursos biológicos, leyendo a naturalistas como Claudio Gay, a Físicos como Fritjof Capra, a químicos como Philip Ball y visualizar las formas en como los indígenas amazónicos viven.

Creo en ese sentido que la arquitectura debe volver un paso atrás, sino seguiremos viendo Mall en paisajes como Chiloé o el próximo en Valparaíso.

VV: ¿De qué se trata el proyecto TWO: Thinking Without Oil y cuales es su relación con Estación Espacial?

El proyecto TWO nace bajo una investigación que llevo sobre el petróleo y sus implicancias sobre nuestras ciudades. Debemos darnos cuenta que el petróleo no es solo ese aceite que produce energía, sino de donde sacamos todas nuestras cosas en la actualidad. Casi el 90% de nuestra vida urbana esta sostenida por el petróleo, se nos hace rutinario ocupar detergentes, pegamentos, nylon, encender la televisión, botar papeles, combustible, coger el automóvil, pintar nuestras casas, regar el jardín, etc.

Nuestra cotidianidad está pensada y sustentada en el oro negro. Aun así, la ciudad como espacio de relación ha existido sin el petróleo. No olvidemos que para llevar agua a la ciudad, era necesaria la construcción de infraestructuras como acueductos que convivían con la geografía y así con las ciudades. El caso de Segovia en España, eso es precioso.

La fiesta del petróleo esta llegando a su fin, el cenit del petróleo ya es real, y se puede visualizar fácilmente en el incremento del valor del barril en los últimos 10 años, y así en los alimentos, como lo constata la FAO, o en el transporte.

Es aquí donde nace el proyecto TWO, gracias a la ayuda de Constanza Jarpa-Luco, Esteban Segovia, Enzo Vergara y Simón Pérez, como un laboratorio que esta pensado cómo nuestra sociedad y, en particular, cómo nuestras ciudades se visualizan sin el oro negro. Con esto, lo que se busca es entablar relaciones transdisciplinarias, constituirse en una plataforma de convivencia, en un espacio de expansión retroactiva, una estación de intercambio que permita cimentar una mirada prístina y sistémica. El foco de la organización es levantar investigaciones, proyectos y obras que informen y puedan servir como detonante para un cambio de vida.

Estación Espacial y TWO son cómplices. Mientras Estación Espacial se vincula de forma directa con el proyecto, con la intervención espacial, ya que funciona como una agencia de proyecto, TWO es el lugar de investigación, un espacio que informa.

VV: ¿Realmente podemos prescindir del petróleo?

SC: No, pero no podemos depender totalmente de él. Hoy estamos inmersos en el Petróleo, todo funciona entorno a él. Vandana Shiva, filósofa y escritora india, lo expresa muy bien, “Comemos Petróleo, Vestimos Petróleo y Pensamos Petróleo” Pero no queda más de éste, las reservas se están activando y no podemos seguir atentando contra nuestro planeta.

Para lograrlo debemos cambiar nuestra forma de vida, y eso es muy difícil hoy, ya que debemos generar un cambio ético y bajo una lógica neoliberal, instalada en países como en nuestro, la palabra ética no existe, entonces es aun más difícil producir un cambio.

Todos los países dicen que debemos crecer al 4, 5 o 6 por ciento, Piñera todo el tiempo lo expresa, Zapatero en España lo dice todo el tiempo, al igual que gran parte de la comunidad europea y miren como están, cayéndose a pedazos. O sea, el modelo no resulto. Generemos otro.

No podemos vivir en un eterno crecimiento cuando tenemos un planeta finito. Hoy en muchos lugares se habla del decrecimiento. Una corriente filosófica, económica, social, que busca hacer una disminución controlada de la producción económica para lograr un equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Esta es claramente una contrapropuesta al neoliberalismo.

Bajo esta lógica se han generado varios ejemplos de sociedades desprendidas del petróleo. Son pequeñas agrupaciones de alto impacto que están justamente trabajando para no depender del oro negro. Rob Hopkins por ejemplo preside una agrupación en Inglaterra que se llama ciudades en transición. Hay una ciudad llamada Totnes que se desprendido casi por completo del petróleo, de hecho tienen sus propia moneda, el Totnes. O sea se puede, no es una utopía, pero para llegar a eso debemos entregar mucho, dejar muchas cosas para poder introducirse de verdad en un mundo mucho más sincero y concreto. Y dejar el petróleo para lo fundamental.

VV: ¿En que consiste el concurso Medellín 2030?

SC: El proyecto de Medellín es importante para nosotros, ya que pudimos introducir de forma directa todas nuestras preocupaciones y proyecciones. De hecho para lograrlo constituimos una oficina Sudamérica formada por tres estudios, uno colombiano ubicado en Bogotá a cargo del Arquitecto Antonio Yemail (oficina informal), la Arquitecta Elizabeth Añaños en Lima y Estacion Espacial en Santiago de Chile. Y así nos proyectamos al concurso.

El concurso fue lanzado por el ayuntamiento de Medellín y buscaba fundamentalmente ideas para imaginar como la ciudad debiera pensarse y visualizarse para el 2030.

Nuestra propuesta representa una reflexión que reconoce la ciudad como una red de fenómenos interconectados y entiende que como individuos y sociedad estamos inmersos en los procesos cíclicos de la naturaleza. En ese sentido, asume que el hecho arquitectónico esta interconectado por diferentes ciclos –planetarios y locales- de orden ambiental, políticos, energéticos, económico, etc.

Asumiendo esta postura, creemos que se hace necesario entrar en una arquitectura, que traslade la idea de construcción por la de producción y evolución y la de espacio por la de atmosfera.

Para el proyecto introdujimos el concepto de ENCOGER, ya que se hace necesario generar una reflexión profunda entorno a nuestra manera de crecer y consumir. Encoger, no es tan solo una postura de reducir, aun cuando creemos que es necesario, sino que propicia detenernos en una escala anterior, que tiene relación con la conciencia de nuestro espacio, con la dimensión atmosférica del territorio, con la necesidad de mantener un equilibrio con el sistema y biosistemas y no sobrepasar nuestras necesidades por caprichos.

Bajo estos parámetros entregamos nuestra propuesta y ganamos.

VV: ¿Cómo vez a Latinoamérica en materia energética?

SC: Única, activa, colaborativa, fértil, limpia. Esto dejando de lado a quienes supuestamente nos representan en los parlamentos y gobiernos, que los últimas décadas solo han hipotecado nuestro futuro energético a costa de vender nuestra agua, minerales y extensiones territoriales a empresas extranjeras que usufructúan de nuestros bienes.

Creo que L.A se encuentra en una posición privilegiada en materia de energética: tenemos unos de los dos recursos más grandes de litio del mundo, entre Chile, Bolivia y Argentina; hay territorios extensos en donde el sol es protagonista todo el año, volcanes de una actividad constante, que cada tanto nos anuncia que bajo ellos la energía geotérmica es real y actual; una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, a manos de uno de los países más valientes y preciosos del planeta, como es Venezuela; extensiones de agua en casi todos nuestros países, etc. Solo falta voluntad política, como la del Presidente Correa del Ecuador, quien teniendo uno de los lugares con más petróleo del mundo, como es el Parque Yasumí, no lo explota sabiendo su potencial.

VV: ¿Crees que la arquitectura en Latino América esta a la altura de las circunstancias?

SC: Soy un convencido de que la arquitectura L.A esta mostrando claramente esta sinergia. Pero para eso es preciso dejar de mirar las grandes oficinas, aquellas que solo hacen construcciones y no Arquitectura y visualizar a pequeños estudios, de esos hay muchos y muy a la altura de las circunstancias de lo que nuestro planeta necesita.

Estos estudios que manejan presupuestos escasos, que por lo general trabajan entre la academia y la vida profesional, que se forman colaborativamente, que hacen asociaciones libres con otras disciplinas y que mantienen estudios flexibles, son hoy por hoy las que están generando una arquitectura consiente en relación con el medioambiente, menos pretenciosa en términos estéticos, y más profunda en relación a las condiciones locales y culturales del territorio.

He tendió el privilegio de visitar estas oficinas y de ver las obras, en Colombia, Argentina, Brasil, y creo que no están a la altura de la Arquitectura mundial, sino que la sobrepasaron por mucho, tanto por la formalización de la obra, como por el discurso que éstas lleva detrás.

WW: ¿Eres optimista de nuestro futuro energético (Chile)?

SC: No soy optimista. Chile carece de políticas energéticas como la entiende la gran mayoría de los países de la OCDE. No existen planteamiento y objetivos a corto, mediano y largo plazo, con reglas del mercado claras y equitativas, con objetivos de inclusión y acceso a la energía al conjunto de la población, cuidadosa del medio ambiente y con institucionalidad gubernamental. Por el contrario, las autoridades de antes y ahora, han dotado de una política de oferta energética, que da como resultado una expansión física del sistema a los crecientes aumentos de la demanda.

Este manejo no es sustentable, ni ambiental, social, económica o financiera. De hecho, el último Plan de Obras Energéticas del gobierno, busca multiplicar las centrales térmicas a carbón, consolidando una matriz energética cada vez más dependiente de los hidrocarburos que no poseemos. Ello pese a los convenios firmados en el marco del protocolo de Kioto.

Aunque Chile no es uno de los países que aporta en demasía al efecto invernadero,  si es cierto que es uno de los países que más lo sufre.

VV: ¿Qué políticas medioambientales u energéticas propones para Chile?

SC: Chile requiere de una política energética que incluya la oferta y la demanda energética. La sola expansión de la oferta energética, entendiendo esto como la instalación de centrales que responde a una demanda, no es ni será sustentable.

En términos preciso, creo que debemos atacar tres caminos que son fundamentales.

El primero tiene relación con la Minería y las Industrias, ya que estos mundos son responsables del 37% del consumo energético según CNE del 2007. Solo la Minería del Cobre supera el 50% de este consumo y se estima que la demanda energética en general, para los próximos 20 años, provendrá mayoritariamente de este sector. En ese sentido la Minería debe establecer planes de uso racional de la Energía y de la Electricidad, que permitan como lo expresan varios estudios, que su consumo energético baje por lo menos 2% al año. Esto permitiría en un plazo de 10 años, la salida de al menos 800MW, lo que equivale a no construir alrededor de tres centrales Térmicas a Carbón.

Otro punto importante es el Transporte. Se estima que será el que más crecerá en los próximos años. Y es fundamental proponer un conjunto de medidas que tienen que ver con el fomento del Transporte Público, asociado a normas de eficiencia y de emisión en las Concesiones y la búsqueda de alternativas impositivas discriminatorias según cilindrada y consumo eficiente, por ejemplo.

Por último, debe existir una política clara y transparente en materia de ERNC. Chile en este punto deja mucho que decir, ya que paradójicamente es uno de los más rico en bio-diversidad geográfica, pero al mismo tiempo uno de los países más vulnerables por su dependencia de los hidrocarburos.

VV: ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

SC: Tenemos uno proyecto que nos tiene muy motivados y que esta desarrollando TWO como laboratorio de investigación-proyectual.

Estamos planteando un workshop sobre los ascensores de Valparaíso y los entornos de estos, todo esto pensado la ciudad de Valparaíso más allá del Petróleo. El Workshop, que tiene como invitados a estudiantes sudamericanos, lo estamos realizando con en conjunto con una organización española, la universidad Central, La Universidad Federico Santa María y la Intendencia de la Quinta Región. Dentro de los charlistas estará Daniel Lerch director de Publicación del Instituto Post Carbono, Rob Hopkins, creador del concepto Ciudades en Transición. La idea es poder generar proyectos sustentables que reactiven los ascensores y las áreas que rodean estos dispositivos urbanos de movilidad

Entendiendo lo anterior es que creemos que se hace necesario generar proyectos sustentables sobre unas de las infraestructuras más emblemáticas e importante en la escena urbana chilena –Los ascensores de Valparaíso. Estos constituyen un patrimonio industrial vivo único en el mundo, pues se trata de máquinas e instalaciones que en algunos casos llevan más de cien años en funcionamiento. Este particular medio de transporte urbano, instalado en el imaginario de los habitantes y sus visitantes, sufre el desgaste propio de una historia de funcionamiento, lo que los tiene al límite de la desaparición sino son intervenidos de manera oportuna, radical y por sobre todo sustentable.

La intención final del encuentro es constar con un set de proyectos urbanos-arquitectónico, que serán entregados a la intendencia regional para que los evalúe y los considere como marco referencial al momento de tomar posesión de los ascensores de la ciudad.