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¿Le darías mar a Bolivia?

Hoy Evo Morales dará un discurso en el “Día del Mar”.

Visitar el  lago navegable a mayor altura en el mundo ( 3812 metros sobre el nivel del mar)  y uno de los 20 más extensos, es toda una experiencia por su belleza sobrecogedora, que mezclan cordillera, islas místicas, y una Marina que destaca por sus pacíficos botes a pedal, con forma de patito.

El Tititcaca, que un 56% (4.772 km²) corresponden al Perú y el 44% (3.790 km²) a Bolivia, es el sucedáneo de océano que tiene este hermoso país altiplánico y mediterráneo, ya que no cuenta con salida, ni pasadizo, para poder extender su economía, además de otorgarle a la gente el placer de un poco de playa.

Es por eso que han instaurado el “Día del Mar”, con tal de exponer sus legítimas aspiraciones, a mi parecer, de un derecho humano. Evo Morales, presidente de Bolivia, hoy se referirá en un discurso que aún mantiene en reserva, de los avances de la demanda en el tribunal internacional de la Haya, interpuesta contra Chile, por el propio mandatario, para recuperar el territorio boliviano en las costas del mar arrebatado por los chilenos en 1879 en el marco de la “Guerra del Pácífico“.

Tener 4 mil kilómetros de costa ¿De que nos sirve, hoy por hoy?

Hay un centenar de playas privadas, otro millar de contaminadas por los ya tristemente celebres ductos de la Celulosa Arauco del Grupo Angelini, por las termoeléctricas con base a carbón, además de todos los desechos vertidos por mineras, incluso la estatal CODELCO, que suben la temperatura del mar, los niveles de CO2, y de mercurio, contaminando el ecosistema marino.

Poco cuidamos sus recursos, explotados por pesqueras japonesas amparadas por la Subsecretaría de Pesca que les otorga permisos aludiendo “pesca científica”, además de otras nacionales propiedad de la elite política y empresarial, que han liquidado la pesca artesanal, y los recursos marítimos a causa de la pesca de arrastre, todo esto amparado jurídicamente por la Ley de Pesca, que en su nueva modalidad, mantiene los estándares al no cumplir lo prometido.

¿De qué nos sirve el mar que tranquilo baña al que tiene para pagar 3.500 pesos por el estacionamiento media hora en una playa top? ¿O que simple y llanamente nosotros, ciudadanos de este país, no podamos orillar a causa de un enorme letrero que reza PRIVADO obstaculizando el transito libre, con una jauría de rabiosos canes asesinos, que olvidan sus modales?

Hay muchas personas que dicen que lo ganamos en una guerra, y que eso entrañaría justicia. Es difícil entender algo así, pero hay mucha gente que piensa de esta forma. De hecho, es el principal argumento de la autoridad, que piensa que no puede haber sangre chilena vertida en vano.

Pero si nos vamos a la génesis misma del asunto, nos encontraremos con que la Guerra del Pacífico, se propició por el descubrimiento del guano y el salitre, como actividades productivas extractivas de estos recursos naturales. Se echó mano al nacionalismo del “roto” chileno, estupenda carne de cañón, para que posteriormente no obtuviera ningún tipo de beneficio, ya que fueron para la inversión extranjera, de ingleses, que no trepidaron en explotar también al pueblo con terribles condiciones laborales, que se condensan en la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique, a comienzos del siglo pasado.

A pesar de la lejanía de la historia, no nos parece tan desconocida. Los modus operandi en estos temas continúan siendo iguales. Es por eso que me parece bastante liviano, negarle a los Bolivia y a los bolivianos, que además tienen hidrocarburos que podrían terminar con el eterno conflicto de desabastecimiento energético, dependencia de importaciones de Asia y África, un poco de mar.

Parece ser que los 4 mil kilómetros de costa chilena, son también 4 mil kilómetros de soberbia.

Y tú ¿Qué opinas?

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