Veo en Verde a: Sussi Poulsen, gerente de ventas mundial de las bicicletas Biomega

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(c) Claudio Olivares

Dinamarca es uno de los países más fríos de Europa. Por lo general, tienen un verano que dura poco más de un mes y el resto del año, suele ser invierno. Y uno muy crudo. Bajo esa lógica, uno podría pensar que los daneses andan mucho en auto y que salen muy poco. Falso. Es, a nivel mundial, el país más amigable con los ciclistas .

Neva en Copenhague y la primera tarea que tienen las máquinas barredoras de nieve es despejar, por más impresionante que parezca, las ciclovías. Y claro, es bastante lógico si se piensa que la bicicleta es el principal medio de transporte en la capital danesa, porque a pesar del clima, para los daneses no hay nada que impida que se vayan a sus trabajos en bicicleta. Igual que aquí ¿O no?

La cosa es que hace un par de días les contamos que habíamos conversado con Sussi Poulsen, la gerente de ventas mundial de la marca de bicicletas Biomega (que ojo, su nombre no tiene nada que ver con que sean verdes, sustentables ni nada por estilo. Omega quiere decir rueda y por eso bi (dos) omega (ruedas): Biomega.

Cuando Sussi me explicó cómo era el clima en Dinamarca lo primero que le pregunté fue ¿y cómo lo hacen cuando llueve? “Andamos en ellas, igual” , me contesta como si fuera lo más obvio del mundo y me agrega, “si está lloviendo te pones un impermeable y unas botas de goma y te vas igual. Si está nevando te abrigas aún más. Hay una cosa que nos ayuda mucho y es que si está nevando mucho lo primero que limpian son los carriles de bici, porque hay tanta gente usándolas -algo así como un 35%-, y si esa gente deja la bici en casa y toma el autobús o lo que sea, colapsa, no puede”. Bastante lógico, ¿no?