Reflexiones (medioambientales) sobre el Día de la Raza

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Hace unos días atrás nos escribió Pablo Garcés, un lector al que le llamó la atención que no habláramos del conflicto mapuche y de su lucha por sus tierras y el medio ambiente. Así que le pedimos que escribiera un par de líneas e hiciera una reflexión sobre la situación mapuche en nuestro país. A continuación, una pequeña autobiografía y su columna de opinión. (De todas formas, pueden revisar nuestra sección Pueblos Primitivos Actuales).

“Mi nombre es Pablo Garcés Díaz, nacido y criado en Santiago de Chile. Estuve en 3 colegios diferentes. Entré a estudiar medicina en la Universidad de Chile, pero me retiré porque la misma carrera me estaba enfermando y ahora más que nada busco la sanidad. Hago serigrafía de poleras, cuido mi jardín, a veces también hago orfebrería, toco djembé y me encantan los ritmos, algo sé de guitarra y estoy aprendiendo a tocar piano. Mis principales intereses son el medioambiente (wuau, qué amplio) y la salud de la sociedad en general. Respecto a política yo pienso como Oscar Wilde que la sociedad tiene que ser organizada de manera tal que la pobreza resulte imposible. Para informarme leo El ciudadano y VeoVerde. Tengo un hijo de 6 meses y creo que como personas tenemos que reaprender a comunicarnos y relacionarnos de manera que nuestras relaciones resulten en cambios necesarios para la vida en armonía.

El día de la raza se recuerda el avistamiento de tierra por la tripulación de Cristóbal Colón luego de navegar más de dos meses. La fecha conmemorativa nació en 1933 cuando a alguien se le ocurrió que había que celebrar la unión de España y América, lo que puede ser cierto para algunos, pero poco queda para celebrar a los descendientes de los que poblaron este continente desde milenios antes de la llegada de los europeos.

Hemos sepultado sus tierras bajo el cemento, inundamos sus bosques con represas y exterminamos a la gran mayoría de su gente. Los pocos que quedan viven en condiciones de pobreza y el estado chileno no se ha mostrado a la altura para sanar la herida abierta que es la relación entre mapuches y chilenos.
Resulta curioso que veamos películas como Avatar y Pocahontas mientras al mismo tiempo al sur del mundo están ocurriendo faltas a los derechos humanos y atentados contra la vida. La explotación de recursos naturales en territorios que históricamente fueron ocupados por el pueblo mapuche parece ser gran parte del problema, ya que los actuales dueños tienen papeles que legalizan la expropiación, crimen no ético, pero legal.
Sin embargo siguen en pie mapuches luchando para recuperar lo que ancestralmente les corresponde, y ésta no es sólo una batalla por tierras, es un choque de cosmovisiones, culturas con distintas tradiciones y una muy diferente manera de relacionarse con la tierra y sus seres vivos en general. Por esto me parece importante que, a pesar de que estemos o no de acuerdo con la forma de lucha escogida por algunos mapuches para lograr ser escuchados y que sus demandas sean acogidas, debemos ver más allá y ver cómo este conflicto entre el estado chileno y el pueblo mapuche, que se arrastra por ya 200 años, nos afecta a todos, y dada la devastación que nuestra civilización ha hecho sobre el medio ambiente, me parece que hoy más que nunca tenemos que empezar a escuchar lo que esos pueblos tan menospreciados por la historia oficial tienen que enseñarnos acerca de cómo vivir en la tierra”.

Pablo Garcés