Coincidencias: esos extraños mensajes y cómo entender lo que nos quieren decir

Muchos de estos mensajes y señales que surgen por doquier podrían ser entendidos si ejercitáramos la facultad de la atención.

 

 

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Imagen: Getty

Todo lo que nos rodea está impregnado de mensajes sutiles que, debido a la falta de atención, pasan por nuestro lado sin que sepamos percibirlos ni apreciarlos. Sin embargo, todas las personas podemos decir que en nuestra vida ha habido coincidencias, a veces curiosas, otras veces tan importantes que han cambiado nuestro destino. Muchos de estos mensajes y señales que surgen por doquier podrían ser entendidos si ejercitáramos la facultad de la atención.

 

Todos hemos experimentado coincidencias en nuestra vida. La misma palabra describe su significado: 'co' que significa con; 'incidencia' significa suceso. De tal manera que coincidencias son sucesos que ocurren con otros acontecimientos, dos o más sucesos que ocurren al mismo tiempo. Esta es una experiencia universal que sucede con frecuencia, pero precisamente por ello tendemos a no darle importancia y pasan desapercibidos a nuestro lado.

 

Por lo general las coincidencias nos hablan de una energía superior que es la que provoca estas casualidades. La misma naturaleza de las coincidencias nos habla de fuerzas que a veces nos desconciertan, pero la mayor parte de las veces no sabemos interpretar. Sin embargo, todos tenemos capacidad para poder desentrañar su significado, del cual nos podía hablar nuestro inconsciente. Sólo tenemos que aprender a dejar aflorar ese instinto que nos habla de que las coincidencias no son meros hechos fortuitos.

 

Las coincidencias se diferencian de los milagros en que éstos son fenómenos reales. Todas las tradiciones hablan de milagros, pero en diferentes lenguajes. Hablamos de milagro cuando el resultado de una acción ofrece resultados espectaculares y cubre las expectativas deseadas, la cura de una enfermedad, adquirir riquezas materiales o hallar nuestro objetivo.

 

Ni suerte ni casualidad 

Las personas que no creen en la espiritualidad ni en ningún tipo de energía superior atribuyen las coincidencias a la suerte o casualidad. Pero la suerte es algo muy distinto y tiene más que ver con la aplicación de la sincronicidad en el cumplimiento de nuestras intenciones.

 

A medida que prestamos más atención a lo que sucede a nuestro alrededor, más oportunidades tenemos de observar mayor número de coincidencias. Sólo debemos de tener una mirada relajada, despejada de emociones que disturben nuestro espíritu y, sobre todo, observar, intentando no interferir los sucesos con prejuicios o ideas preconcebidas.