La "desmagnetización": lo que podemos conseguir bloqueando las energías negativas

Cada individuo puede manejar sus propios estados de ánimo y conseguir llegar a un equilibrio constante. Mira cómo se pueden dar los primeros pasos en esta tarea de alejar las malas vibras.

 

Imagen foto_0000002220121023172347.jpg
Imagen: Getty

 

El estado de salud del cuerpo humano depende, aparte de las agresiones de origen microbiano, vírico o químico, principalmente del medio humano en el que se mueve el individuo. Esta constatación es ampliamente aceptada por la medicina "ortodoxa", que a menudo atribuye a este factor los desequilibrios físicos y psíquicos.

Para empezar a comprender esta nueva teoría que puede ayudarnos a realizar un profundo cambio en nuestras vidas, hay que explicar que todos los cuerpos poseen la propiedad susceptible de ser magnetizados, en mayor o en menor grado. Lo importante es provocar la desmagnetización del sistema nervioso. Un cuerpo magnetizado pierde sus propiedades naturales, ya no se halla en un estado neutro y se comporta de manera diferente.

Un ejemplo que ilustra a la perfección este fenómeno es el de las espirales de los relojes; éstos pueden volverse "locos" después de estar sometidos a campos magnéticos exteriores. Para que ese reloj pueda volver a la normalidad, los relojeros disponen de equipos que permiten desmagnetizar las espirales.

El sistema nervioso del hombre actúa de manera semejante, y en este caso su magnetización provoca el desequilibrio del organismo, como consecuencia los nervios interfieren de manera negativa sobre todos los "engranajes" del cuerpo. Se observa, en especial, el desarreglo glandular en tales y/o cuales funciones. La experiencia ha demostrado que basta con desmagnetizar para que vuelvan a funcionar las glándulas que momentáneamente estuvieron alteradas.

Para proceder a estas desmagnetizaciones del sistema nervioso pueden utilizarse diversos métodos, naturales o artificiales, y se realizan a nivel de los ojos de la persona enferma. El cuerpo reacciona rápidamente y, según la gravedad de los desequilibrios y el tiempo que hace que existen, en el organismo se restablece un equilibrio satisfactorio al cabo de algunas horas, días o semanas.

A TRAVÉS DE LAS MANOS
Esta teoría queda confirmada por un efecto secundario: los iris vuelven a estar "limpios", es decir, que las irregularidades que se podían detectar en iridología desaparecen. Se han podido observar resultados positivos y curaciones en los siguientes desarreglos:

 

– Trastornos depresivos en general: insomnio, ansiedad, angustia, vértigos, etc.

 

– Problemas cardiacos: taquicardias, arritmias, punzadas, etc.

 

– Trastornos respiratorios: asma, bronquitis, etc.

– Reumatismo: dolores artríticos, etc.

 

– Alergias cutáneas: herpes zoster, acné, verrugas, eccemas, psoriasis, irritaciones diversas, etc.

– Trastornos circulatorios: flebitis, etc.

 

– Trastornos digestivos: estreñimiento, diarreas, úlceras de estómago, hemorragias, colibaciliosis, aerofágia, acidez y ardores de estómago, etc.

 

– Náuseas, migrañas, dolores de cabeza, neuralgias, fatiga irrecuperable mediante el reposo, dolores intermitentes, desarreglos tiroideos, etc.

 

Estas técnicas resultan de la utilización de diversos procedimientos de restablecimiento. El más autónomo, sencillo y el que ha dado hasta ahora los mejores resultados consiste en el empleo de las propias manos, con las que deben ejecutarse gestos precisos delante de los ojos, respetando una orientación bien determinada. Esta orientación es la del Este.

FUENTE DE ENERGÍA
Un observador situado en la superficie de la Tierra y mirando horizontalmente el Este, encuentra de lleno la "atmósfera magnética libre". Una vez adoptada esta posición, se puede actuar sobre toda la amplitud del flujo magnético que llega normalmente a los ojos con el fin de provocar las modulaciones del campo magnético necesarias para la "desmagnetización".

La orientación hacia el Este no es una fórmula gratuita. Sabido es que en todas las religiones se considera el Este, por cuyo horizonte nace el sol yendo a morir al Oeste, como un centro energético más potente que cualquier otra dirección. De esta manera están orientadas las catedrales e iglesias católicas construidas en la antigüedad, cuyos altares, sólo hace falta observar, siempre se encuentran situados en el Este del templo.

La técnica a utilizar es bien sencilla. Consiste en utilizar los dos círculos formados por el índice y el pulgar de cada mano, en contacto. La variación del flujo magnético se realiza variando la presión ejercida entre los pulgares y los índices, lo que provoca una variación de la resistencia eléctrica de los circuitos formados por los dedos.

PASOS A SEGUIR
La posición de los dedos ha de ser en forma de anteojos. Para mayor comodidad se podrán apoyar sobre la cara. Mirando horizontalmente se empieza a realizar un movimiento pulsatorio armonioso variando la presión ejercida por los pulgares y los índices (los dedos no deben separarse en ningún momento). De esta manera se efectúan un total de 30 a 40 presiones de una duración unitaria de 2 a 3 segundos, intentando no parpadear. A continuación, se vuelven a cerrar los ojos bajo una presión mínima de los dedos. Manteniendo los dedos en forma de círculo sobre los ojos cerrados, se procede a girar la cabeza apartándola de la orientación. Con los ojos cerrados, se retiran las manos (los dedos deben continuar cerrados) con un movimiento de traslación hacia abajo. Finalmente, se abren los ojos.

 

La operación de desmagnetización ha terminado. Según la gravedad del desarreglo debe repetirse esta operación varios días seguidos. El periodo de estabilización que sigue a la desmagnetización varía según la edad y la gravedad de las afecciones que motivaron estas sesiones. Puede abarcar varios días, semanas o meses, pero durante este tiempo la mejoría suele ser constante y es sensible de día en día.

 

Al finalizar esta experiencia, comprenderemos que nuestro propio equilibrio y el de los demás están condicionados por un comportamiento basado en el respeto recíproco de los individuos. Es fácil comprobar que los desequilibrios se producen sobre todo a consecuencia de transferencias magnéticas negativas de origen humano, que sobrevienen como resultado de comportamientos no armoniosos.