Antes de comer queso o palta, mira cómo se verían en un vestido

Si tu mamá te decía que no es bueno jugar con la comida, puede que sea bueno darle otra oportunidad a esa idea.

Cuando vi el trabajo de Edgar Artis, lo primero en que pensé fue: Cenicienta. Quizás se me vino a la mente porque vi la película hace unos días, pero más que memoria, fue su trabajo el que me recordó esta historia de fantasía.

¿Se acuerdan que el Hada Madrina de Cenicienta convertía una calabaza en carroza? Aunque este ilustrador de modas de origen armenio no tiene esos poderes, sí puede ayudarnos a imaginar cómo sería tener un vestido hecho de queso, naranja o chocolate.

Muchos diseñadores y artistas se han inspirado en la naturaleza para su trabajo, y también en sus frutos. En esta imagen, Edgar usa rodajas de pomelo para crear un hermoso traje que perfectamente podría ser usado por una estrella de Hollywood.

¿No puedes vivir sin queso? Este vestido sería un sueño para ti. Eso sí, no es muy buena idea usarlo en un lugar público, porque te darían ganas de comerlo.

Indagando más en el trabajo de este ilustrador, nos encontramos con ideas sumamente novedosas. De hecho, a simple vista, cuando observas el siguiente bosquejo, no te das cuenta de que está hecho con semillas de girasol.

Si crees que no es posible usar un vestido de tocino, probablemente no lo has analizado bien. De hecho, Lady Gaga ya comprobó que la carne es buen material para lucir un traje en la alfombra roja. ¿Lo recuerdan?

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Esta es la versión de Edgar Artis, ¿cuál prefieren?