Romanoff, el restaurante favorito de Marilyn Monroe

La diva del cine le fascinaba el soufflé de chocolate que servían en este emblemático restaurant hollywoodense.

Si hay una icono en la industria del cine, es Marilyn Monroe. Si bien mucho se le ha criticado por su capacidad interpretativa, lo cierto es que su abrumadora belleza, tormentosa vida y varios amoríos, la han convertido en toda una leyenda.

Además de ser actriz, disfrutaba de los placeres que le entregaba Hollywood. Joyas, vestuario de lujo, hombres con poder y, principalmente, la oportunidad de estar en contacto con las grandes personalidades del cine estadounidense de la década de los cincuenta y sesenta.

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Y uno de estos lugares donde se reunían la “crème de la crème” del cine era Romanoff, un restaurant situado en Beverly Hills y favorito de Marilyn debido a sus soufflés de chocolate, que fueron servidos a cada cliente en una porción individual.

El lugar de la socialité del cine

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En diciembre de 1940, Michael Romanoff – actor y reconocido restaurador de Hollywood – abrió este restaurante en Rodeo Drive en Beverly Hills.

Cuando aterrizó en Brooklyn desde Lituania a principios de siglo,  era conocido como “el príncipe” y su nombre real era Harry Gerguson. Sin embargo, no pertenecía a la realeza, no era millonario pero sí tenía personalidad y carisma para realizar los contactos necesarios y armar un restaurant lujoso.

Cuando llegó a Hollywood en 1927, el apuesto Romanoff – conocido por sus polainas de marca, bigote y bastón – vivían en hoteles con el dinero prestado de sus amigos ricos.

En 1931, un miembro de la guardia rusa le falsificó los documentos, sin embargo, tuvo que partir porque no tenía la ciudadanía estadounidense y desapareció por toda una década.

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En 1941, reapareció en sociedad junto a la apertura de su primer restaurante llamado “Romanoff”. En 1945, la revista Life lo coronó como “el mentiroso más maravilloso del siglo XX de Estados Unidos”, una descripción que lo avalaba con el éxito de su restaurant.

El lugar se volvió tan popular que su único problema fue el modo de apartar a las celebridades, quienes todos se sentían merecedores de una de las cabinas “A” de la barra. Es así como siempre estaba ocupado por Humphrey Bogart, Clark Gable, Lana Turner ,Cole Porter, Sophia Loren y, por supuesto, Marilyn Monroe.

Así en 1951, Romanoff se trasladó a una sede más amplia en la calle en 240 de Rodeo Drive, donde había un jardín en la azotea, salón de baile para fiestas privadas, un pequeño comedor privado y un comedor mucho más grande.

Sin embargo, el nuevo restaurant no tuvo los resultados esperados y, además, Romanoff generó varias enemistades dentro del mundo del cine. Finalmente, el famoso lugar cerró sus puertas para siempre en la víspera de Año Nuevo de 1962, justamente el año que murió Marilyn.