Mitos derribados sobre el consumo de sal

¿Enemiga de la dieta? La sal no es tan mala como parece.

Siempre se ha dicho que la sal no es buena para la salud y consumirla en exceso puede traer complicaciones. Por otro lado, cumple funciones claves en el organismo, como la transmisión de impulsos nerviosos y la contracción muscular.

Los organismos de salud recomiendan limitar el sodio en la dieta para evitar enfermedades del corazón. Sin embargo, no todo es blanco y negro, pues algunos profesionales de la salud  consideran que su restricción causa efectos negativos.

Por lo mismo, existen mitos en torno a la sal y que han sido derribados, según lo consiga Livestrong.

Nada de sal es bueno

La sal es esencial para la vida y por lo mismo se necesita un equilibrio de esta, ni demasiado ni poco. La cantidad adecuada depende de la sensibilidad que tiene cada persona respecto a la sal.

La única razón para preocuparse por el consumo de sal es la presión arterial

Lo cierto es que el exceso de sal está asociado a otros problemas de salud como el cáncer gástrico, úlceras estomacales, osteoporosis, calambres musculares y la función cerebral. Por lo tanto, el consumo de sal no es un causante de la hipertensión arterial, sino que puede contribuir a esta, especialmente en personas sensibles a la sal.

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© cardiosmart.org

Si no agrego sal al cocinar, mi dieta es baja en sodio

No se saca nada si se hace un esfuerzo por no añadir sal a las preparaciones mientras se cocina o a la hora de comer en la mesa, pues la mayor ingesta de sodio proviene de los alimentos procesados.

La sal del Himalaya, de Kosher y de mar tienen menos sodio que la de mesa

No existen estudios que demuestren que una es más saludable que la otra por lo que todas contienen la misma cantidad de sodio. Puede que tengan mejor sabor y ser menos procesadas, pero el sodio es el mismo.

Soy joven así que no debo preocuparme por mi consumo de sal

El riesgo de sufrir enfermedades del corazón y de presión arterial alta está presente en cualquier edad porque se desarrolla en el futuro. Allí radica la importancia de adquirir tempranamente el hábito.