Descubre el origen de las palomitas

Descubre el milenario origen de estas delicias.

Así como algunos teóricos le atribuyen la evolución de la agricultura (en parte) a nuestra pasión por la cerveza, se cree que nuestra afición con el maíz pudo haber comenzado por las palomitas.

El maíz fue domesticado primero en México, hace 9,000 años a partir de una pastura salvaje. Algunos miles de años después, llegó a centro y sur América. Las palomitas de maíz son uno de los usos más antiguos de este grano. La evidencia más antigua es del año 3600 antes de Cristo, y se encontró en México.

Sin embargo, las fuentes parecieran no estar tan de acuerdo al respecto, ya que evidencias antiguas de las palomitas también se han encontrado en dos ciudades de Perú: Paredones y Huaca Prieta. Estos vestigios son aún más antiguos, del 4,700 antes de Cristo. Esto sugiere que la gente del norte de de este país, ya disfrutaba de las palomitas. Quizás de un tipo de maíz más silvestre, sin embargo lo hacía.

En la época de la conquista, en México, Bernardino de Sahagún narró algunos de sus usos durante ceremonias y rituales (según Popcorn):

Y también un número de mujeres jóvenes bailaban, pues lo habían jurado, un baile de palomitas. Tran gruesas como la mazorca de maíz, eran sus girnaldas de palomitas. Y estas se colocaban sobre las cabezas de las chicas.

Hernán Cortés, también descubrió las palomitas cuando invadió México y estuvo en contacto con los aztecas, pues esta era una comida importante para este pueblo, que lo usaba no sólo de alimento, sino para vestidos de ceremonia, collares, ornamentos y para decorar estatuas de los dioses, incluido Tlaloc, el dios de la lluvia y la fertilidad.

Algunas narraciones de las crónicas de viajes hablan de cómo se preparaban las palomitas: dispersaban un tipo de maíz llamado momochitl, un tipo de maíz que rebentaba cuando era calentado y de él salía una pequeña flor blanca.

Aunque en la modernidad, las palomitas se volvieron populares debido a la gran Depresión y la segunda guerra mundial. Después del viernes negro, una de las pocas formas en que las familias pobres podían entretener su paladar era comprando las palomitas, que eran sumamente baratas. Mientras que en la segunda guerra mundial, la gran escacez de todo tipo de dulces, como pasó con la nutella, hizo que uno de los pocos bocadillos disponibles fuesen las palomitas, cuyo consumo se triplico.

Y hoy en día nos gusta comerlas de todas las formas posibles, pero sobre todo, acompañadas de una buena película.

¿Cómo te gustan a ti?