¿Cómo y por qué se activan las semillas?

Hay una manera para sacarle aún más provecho a todas esas semillas que has integrado a tu dieta. Aquí te decimos cómo y porqué es necesario activar esas semillas.

Seguro que si ya decidiste tener una mejor dieta, ya te armaste de un arsenal de semillas como avena, linaza y girasol, además de varios tipos de nueces, que seguro ya están en una bolsita resellable dentro de tu bolso. Hasta ahí, todo muy bien. Sin embargo, ¿Ya las activaste?

Claro, las semillas no son ningún aparato electrónico que necesite ser activado llamando a algún número o con baterías, pero es necesario activarlas para obtener el mayor provecho de las mismas, que es la razón principal para incluirlas en la alacena, ¿no? Aunque hay algunas que tienen sabores geniales que complementan genial las ensaladas.

Lo que sucede es que las semillas tienen una sustancia llamada ácido fítico, el cual evita que las semillas germinen de manera prematura. Esta sustancia mantiene muchas de sus enzimas y otros elementos bio-activos “dormidos”. Y aunque a este punto puede que piensen que sólo les afectaría a las “plantitas”, estudios han demostrado que cuando consumimos semillas sin activar, el cuerpo no puede aprovechar todos sus elementos saludables de la misma manera. Incluso, le cuesta más trabajo la digestión debido a ese ácido.

Así que para sacar el máximo provecho de las semillas que consumes, es necesario activarlas. En realidad, es un proceso bien sencillo que te hará sacar el máximo provecho.
Necesitas lo siguiente:
Agua purificada, sal de mar, un recipiente y precalentar el horno en la temperatura más baja que tenga, o si tienes a la mano un deshidratador, probablemente será más práctico.

Coloca la sal en el agua, y mézclalas bien. Luego agrega las semillas, asegurándote de que queden bien cubiertas por el líquido, y déjalas así durante la noche.

Cuando estén listas, escurre el agua y ponlas en el horno, hasta que estén secas y crujientes. Recuerda: no las quieres dorar, sólo asegurarte de que estén bien secas.

Aunque esta es la mecánica general, diferentes semillas requieren distintos tiempos de activación. Por ejemplo, las avellanas y otros tipos de nueces requieren de 8 horas, las nueces de la india de 3 a 6 horas, las semillas de girasol y pepitas toda la noche. El tiempo de secado varía y quizás tengas que realizar algunas pruebas para ver cuál es el tiempo más conveniente para ti.