Comer Papa: por qué y cómo

Por su variedad y sabor es una de las favoritas en la mesa. Grandes, chicos, mujeres, hombres la adoran, y en la cocina es una de las reinas. La papa por su gran versatilidad adquiere un rol protagónico inherente a su majestuosidad, textura y sabor.

Hay quienes por años la han mirado con desdén, dejándola en segundo lugar en la tabla de nutrición, pero esto no es así; desmitificaremos las malas lenguas y le daremos el lugar que merece. Desde el sitio web verdeynatural.com.ar se desprenden estos concejos que compartimos con ustedes para volver a querer esta hortaliza deliciosa.

Este tubérculo aporta grandes beneficios al organismo, algunos de ellos son:

  • Indicada en personas que tienen problemas de hiper o hipoglucemia o diabetes moderadas debido a sus carbohidratos (azúcares) complejos que permiten regular los niveles de azúcar en la sangre.
  • Por su condición alcalina, es altamente recomendable en caso de enfermedades reumáticas. También para problemas de acidez gástrica y de ácido úrico.
  • Reduce los niveles de colesterol en sangre y ofrece cierta protección contra enfermedades cardíacas coronarias.
  • Ideal para deportistas, la glucosa que se crea al digerir la papa se libera más lentamente en la sangre,  por eso es ideal para la recuperación de deportistas o personas con gran desgaste físico o emocional.
  • Baja en calorías, es rápidamente digerible, virtualmente libre de grasa, casi libre de azúcares solubles y con una baja densidad energética, una toma diaria de 150 -300 gr de papa proporciona solo 4 – 8% de las calorías requeridas por un adulto.
  • No engorda, la papa como tubérculo, lo que sí puede afectar el peso es el agregado o combinación de de salsa que se incorporen. Prefiera el acompañamiento con verduras o aderezos en baja cantidad, recuerde que el objetivo es aprovechar el sabor de la papa y no opacarlo con lo que vamos agregando al plato.

Apuntes en la cocina

  • Mejor son cocinadas al vapor, porque al hacerlo en agua se pierde entre el 10 y el 50% de su contenido de potasio y de vitamina C.
  • Para hervir son más convenientes las papas nuevas: tienen más humedad y menos fécula. Para freír o para horno, en cambio, son más adecuadas las papas viejas, porque tienen más fécula y son más harinosas.
  • Las vitaminas y minerales se encuentran justo debajo de la piel. Por esta razón conviene cocinarlas con su cáscara lavadas previamente, o pelarlas lo más fino posible.
  • Al prepararlas al horno, conviene pincharlas con un tenedor o cuchillo, para que pierdan la humedad y alcancen una textura harinosa.
  • Para evitar que las papas se peguen entre sí o a la sartén cuando se fríen, conviene sumergirlas en agua helada apenas cortadas. Luego secarlas con papel de cocina o con repasador y agregarlas de inmediato al aceite precalentado antes que pierdan la humedad.
  • Colocar una ramita de romero en la fritura a último momento de la cocción le da un toque diferente al sabor.
  • Hay que consumirlas antes de las 6 horas de cocida. Luego de este tiempo entran en un proceso de fermentación y descomposición.
  • Preparadas en puré hay que comerlas enseguida: de lo contrario puede perder hasta el 90% de las vitaminas.
  • Si se excede de sal en una salsa, sopa o guiso bastará con que agregue una papa cruda y la cocine unos minutos.

Hay algunas investigaciones que la promueven para ser utilizada en las dietas para bajar de peso, porque es sana, rica, fácil de preparar y con más pros que contras.

Ya es tiempo de que sea parte de tu alimentación cotidiana, incorporándola con sus bondades, probando nuevas técnicas de cocción –probrar cocerla sin pelar, por ejemplo y disfrutarla en su origen y sabor divino- hacerla en ensaladas, en sopas, en guisos, en todo, prueba y verás.

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Foto: willysalberto (cc Flickr)